Empecemos por el gasto
El gasto público de Ecuador crecería impulsado por las inversiones ante el fenómeno de El Niño, las asignaciones para los GAD y más

El gasto público de Ecuador crecería en USD 2.300 millones en 2027, impulsado por las inversiones, las asignaciones a los GAD y los recursos destinados a Salud y Educación.
Octubre es mes de presupuestos. En la función pública, la Proforma del Presupuesto General del Estado debe presentarse hasta fin de mes y, por mandato legal, la Asamblea Nacional la aprueba sin cambios. La rigidez normativa impide modificaciones unilaterales.
El gasto público marcará el tamaño del presupuesto
La proforma se la puede dividir en tres partes, el gasto, los ingresos y la amortización de deudas. Hoy se intentará llegar a cuantificar el tamaño que tendrá el gasto, entender el número y analizar sus componentes. Si bien las amortizaciones de capital de la deuda pública son también gasto, al ser un tema financiero y no afectar directamente el tamaño del déficit fiscal, se traza una línea para separarlos y se analiza bajo otras dinámicas. Al gasto sobre la línea, se lo agrupa en corriente, de inversión y de capital, asimilando los corrientes como permanentes y al resto como no permanentes. La finalidad es cumplir una “regla fiscal” constitucional que impide que gasto permanente sea financiado por ingreso no permanente. Bueno, al menos intenta impedir.
El actual Presupuesto General del Estado (PGE) refleja un gasto, sin amortizaciones, de USD 35.7 mil millones, 7.3 % superior al PGE aprobado para 2025, en una economía que crecerá nominalmente menos del 4 % en este 2026. Es oportuno destacar que una cosa es lo que se presupuesta y otra lo que se realiza, gasta o ejecuta. El año pasado se reflejó como gasto 28 mil millones cuando se presupuestaron USD 33 mil millones. Al menos 4 de esos 5 mil millones que no se gastaron corresponden a Salud y Educación, que según la Constitución deben incrementar su presupuesto en 0.5 % del PIB anual para cada sector. Se presupuesta, pero no se ejecuta completo desde hace varios lustros.
Los gastos corrientes muestran rigidez. La nómina, por ejemplo, se presupuestó en USD 10.100 millones en 2025 y terminó en USD 10.047 millones. Para 2026 se la presupuestó en USD 10,079M y debería terminar bajo 10 mil millones. Mi estimación es un gasto de nómina de USD 10,200 millones. El segundo rubro de gasto corriente en orden de importancia son las transferencias corrientes que se destinan a bonos sociales y al 40 % del subsidio a las jubilaciones de la seguridad social. Se presupuestaron USD 6,250M, se gastarán sobre los USD 6,500M, pero lo estimo en USD 6,300M para 2027. Uno fácil de presupuestar es el gasto de intereses. Es un cálculo simple de cuánta deuda nueva se ha tomado y si la deuda reemplazada fue con menor o mayor tasa de interés. Con déficit persistente, la deuda sigue creciendo. Los USD 4.470 millones presupuestados en 2026 podrían convertirse en 4.800 millones en 2027. En conjunto, el gasto corriente se mantendría bajo los 24.000 millones, frente a los 23.482 millones de 2026.
El Niño y las asignaciones constitucionales elevarían la inversión
El Niño demandará al menos USD 1,000M más para el Plan Anual de Inversiones en 2027. Las reglas para calcular los recursos para GAD le asignarán al menos USD 200M más y el cumplimiento del 0.5 % para Salud y Educación otros USD 1,300M. En total, el gasto de inversión y capital crecería en 2.300 millones, alcanzando los 14.590 millones.
El gasto sigue expandiéndose más rápido que la economía, y aunque se controla la nómina, los compromisos sociales y financieros presionan el presupuesto. Seguiremos con los ingresos.