Política Internacional
La intromisión en la política interna colombiana no dejará de afectar a nuestra relación, sea quien sea el ganador. Colombia, al igual que Perú, está dividida.

La política internacional de Ecuador ha experimentado varios tropiezos. El reto del nuevo ministro de Relaciones Internacionales es grande.
Hago algunas observaciones a la conducción de la política internacional al momento del anunciado cambio de ministro del ramo. Con la designación anterior y la actual, el Presidente ha hecho evidente que quiere efectuar esa conducción y ejecución solo, por sí mismo, sin el asesoramiento de gentes experimentadas en la materia, con conocimiento del derecho internacional. Seguramente es por eso, que se han cometido errores que perjudican al país- según mi criterio- y los voy a anotar en sus rasgos más notorios.
Te invitamos a leer: Monika Silva: CIDH exige que se investigue si muerte fue por sus denuncias anticorrupción
Antes de lo general, empecemos por un hecho puntual de estos días y que ha causado alarma general interna e internacionalmente: una activista polaca, residente en Ecuador, Mónica Silva, quien ha presentado múltiples denuncias de actos de corrupción, fue encontrada muerta en su domicilio, un hostal en Santa Elena.
El ministro del Interior afirma que se trató de un suicidio: craso error, puede ser acusado del delito de prevaricato; él tenía poder para proteger su vida, pero no lo tiene para investigar su muerte; eso le corresponde a la función judicial. Por tratarse de una europea, la Unión Europea -y, por separado, Polonia- han demandado una investigación rápida, independiente, exhaustiva. Entiendo que la Fiscalía buscará asesoría internacional, lo que estaría bien. A la indignación por esta muerte, se ha sumado la provocada por el asesinato a la joven universitaria Nathaly Mafla.
Política
Gabriela Sommerfeld sale de la Cancillería: las deudas que deja la exministra de Daniel Noboa
Richard Josue Jimenez Mora
La política internacional ecuatoriana está caracterizada por un alineamiento absoluto con las de los Estados Unidos e Israel, o, para ser más exactos, con las de Trump y Netanyahu. Hago esta distinción, porque en estos dos países hay importantes sectores de opinión que están en desacuerdo con las acciones guerreristas de ellos.
Ecuador necesita mantener una línea propia porque sus intereses así lo requieren; es obvio que necesita cooperar con Estados Unidos por su cercanía, y, con Israel, mantener vínculos comerciales, pero sin comprometernos con sus aventuras bélicas. Ecuador deba mantener la tesis de la existencia de dos estados: Israel y Palestina.
Recuerdo que hace más de un año, la Canciller quería ceder armamento ruso a los Estados Unidos lo que, era obvio, estaba destinado a Ucrania, en guerra con Rusia. Ésta protestó porque en el contrato de venta de sus equipos, constaba la cláusula de costumbre de que no se podía transferir su propiedad sin autorización de Rusia. La Canciller insistió diciendo “que de gana se enoja porque sólo se trata de chatarra”.
Rusia respondió diciendo que tal trasferencia constituiría un “acto poco amistoso”, lo que en lenguaje diplomático significa una amenaza de guerra. También nos habría ocasionado notables pérdidas económicas, porque Rusia es nuestro mayor importador de banano. Al final, el Ecuador desistió. Se pagó la falta de conocimiento.
La relación con los países latinoamericanos no está marchando bien. La toma por la fuerza pública de la Embajada de México ha tenido y seguirá teniendo negativas consecuencias. Cuando nuestros barcos pesqueros y petroleros atraviesan mares mexicanos y tienen problemas, tenemos que valernos de terceros países.
Editoriales
Arancel a Colombia: Ecuador no puede supeditar su eliminación a las elecciones colombianas
Editorialistas Expreso
Deberíamos proponer a México que, en conjunto, le solicitemos a la Corte Internacional de Justicia el resolver prontamente las demandas recíprocas de la toma de la Embajada mexicana, con el objeto de restablecer relaciones, diplomáticas y comerciales.
La guerra para imponer aranceles a Colombia la hemos perdido: El Pacto Andino nos ha conminado a derogar esos aranceles, lo que hemos tenido que acatar. La intromisión en la política interna colombiana no dejará de afectar a nuestra relación, sea quien sea el ganador.
Colombia, al igual que Perú, está dividida, por mitades iguales, entre izquierda y derecha, y hay que convivir con esas realidades, al margen de la ideología de cada gobierno.