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Diario Expreso Ecuador
Columna Internacional

Mohamed A. El-Erian

IA: su trayecto en el mercado será más accidentado

La verdadera carrera de la IA no es solo por la productividad, sino por nuestra capacidad de gestionar sus consecuencias

La inteligencia artificial concentra enormes inversiones y expectativas sobre su impacto en la productividad y el crecimiento económico.

La inteligencia artificial concentra enormes inversiones y expectativas sobre su impacto en la productividad y el crecimiento económico.Canva

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La economía estadounidense y sus mercados financieros afrontan una carrera generacional entre el enorme potencial de la inteligencia artificial (IA) para elevar la productividad y los beneficios, y las consecuencias no deseadas de su desarrollo.

La IA puede ser decisiva para enfrentar problemas como el bajo crecimiento, la elevada deuda, el cambio climático y la desigualdad. Su potencial es enorme porque mejora uno de los principales insumos de la economía: la inteligencia. Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal, la ha definido como un posible “nuevo factor de producción”. James Manyika, de Google, sostiene que, más que una tecnología de uso general como la electricidad, la IA se está convirtiendo en una “máquina de inventar inventos”.

Estas expectativas han impulsado los beneficios empresariales, las bolsas y enormes flujos de capital hacia el sector tecnológico. Nvidia es un ejemplo claro: su crecimiento confirma la magnitud de la inversión necesaria para desarrollar la IA. Anthropic y SpaceX también reflejan las enormes expectativas sobre los mercados futuros de estas tecnologías.

Pero el entusiasmo convive con riesgos inmediatos. La enorme demanda de crédito de los grandes proveedores tecnológicos ha contribuido a elevar los costos de financiación, incluidas las tasas hipotecarias. Al mismo tiempo, la menor disposición de algunos grandes compradores extranjeros a adquirir deuda estadounidense aumenta la presión sobre los mercados. En ciertas zonas del país, el incremento de la demanda energética también ha elevado los precios de la electricidad, agravando una crisis de asequibilidad que afecta especialmente a los hogares de menores ingresos.

El impacto de la IA en el empleo y la desigualdad

Existe además un desajuste entre los beneficios potenciales de largo plazo y sus costos inmediatos. La IA podría ayudar a resolver problemas estructurales, pero si su desarrollo y adopción generan desplazamiento laboral, mayores costos o desigualdad, podrían agravarlos antes de que lleguen sus beneficios.

Otro desafío es que su adopción sigue siendo desigual y superficial. Aunque se ha difundido ampliamente, todavía no está profundamente integrada en los flujos de trabajo, por lo que gran parte de su potencial de productividad permanece sin explotar.

La evolución de la IA exigirá, por tanto, políticas capaces de acelerar sus beneficios y limitar sus daños colaterales. Esto podría requerir alianzas público-privadas más ágiles y nuevas formas de regulación.

Hasta ahora, la financiación de la IA ha impulsado con relativa facilidad a los mercados estadounidenses. Pero esa etapa podría estar llegando a su fin. El auge del populismo político y la escasez de economistas y científicos del comportamiento especializados en estas tensiones complican aún más el panorama.

La era de financiación fluida y ganancias aparentemente fáciles podría dar paso a otra de mayores obstáculos. Gestionarla exigirá una estrecha colaboración entre gobiernos y empresas tecnológicas. La IA puede generar un crecimiento extraordinario y resolver grandes desafíos económicos, pero, si se gestiona mal, también puede generar costos significativos.

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