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Diario Expreso Ecuador

Politiquería o futuro

Guayaquil necesita una visión de largo plazo, con planificación, transparencia y capacidad de gestión. La próxima elección debe ir más allá de la popularidad...

Una mirada al futuro de Guayaquil: la ciudad requiere planificación, transparencia y una visión de largo plazo que vaya más allá de un período de gobierno.

Una mirada al futuro de Guayaquil: la ciudad requiere planificación, transparencia y una visión de largo plazo que vaya más allá de un período de gobierno.Imagen generada con CHATGPT

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Guayaquil necesita un proyecto de ciudad, más que otro alcalde. Guayaquil está ante una encrucijada: ¿quién está realmente preparado para conducir una ciudad sometida a inseguridad, deficiencias en servicios básicos, inundaciones, problemas de movilidad, deterioro urbano, desempleo y pérdida de cohesión social?

Repetir una elección basada en popularidad, apellido, carisma o estructura política, sin evaluar capacidad de gestión, sería el mayor error. 

Más allá de la popularidad y las encuestas

Gobernar Guayaquil exige planificación, equipos técnicos, transparencia, ejecución y una visión de comunidad que sobreviva al período de cuatro años, alejado de cualquier indicio o sospecha de corrupción.

Hoy aparecen perfiles diferentes: Cynthia Viteri aporta experiencia como alcaldesa; Andrés Roche, trayectoria ligada a la movilidad y la gestión municipal; y Fiorella Ycaza representa políticamente la continuidad del “proyecto” de Aquiles Álvarez (RC5). Pero el debate no debe reducirse a simpatías o encuestas. La evaluación debe responder a quién tiene método, independencia, transparencia, capacidad de ejecución y un proyecto urbano para los próximos 10, 20 y 25 años; porque Guayaquil necesita resolver sus urgencias y recuperar su capacidad de planificar. Si esa dimensión se ignora, las consecuencias serán mayores costos públicos, deterioro de la infraestructura, expansión desordenada, pérdida de competitividad y una ciudad con mayores problemas.

También se pasa por alto algo decisivo en el análisis: ¿qué mecanismos garantizarán que las promesas se conviertan en resultados medibles? Esa debería ser la exigencia ciudadana.

Elegir al alcalde, pero también el futuro de Guayaquil

Guayaquil necesita autoridad y controles; inversión, pero con prioridades; seguridad acompañada de oportunidades; obras integradas a una visión de ciudad.

La elección no debe ser un concurso de popularidad. Por eso, el ciudadano debe mirar más allá del candidato y preguntar: ¿qué ciudad propone, cómo piensa construirla y quiénes serán responsables de hacerlo? Elegir bien no es escoger al que emociona, es confiar el futuro a quien pueda demostrar que sabe y puede gobernarlo con transparencia y eficiencia.

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