Guayarte y los parques de Guayaquil: una ciudad que no puede dejar morir sus espacios públicos
El deterioro de Guayarte y el abandono de varios parques de Guayaquil evidencian la necesidad de recuperar los espacios públicos

Espacio. En la plazoleta se ha instalado césped sintético.
Las paredes del parque que conecta el Malecón del Salado con Guayarte están vandalizadas y los locales comerciales permanecen cerrados. Un verdadero fracaso. Muchos guayaquileños no estuvimos de acuerdo con la construcción de Guayarte, porque afectó parte del Estero Salado, donde antes circulaban yates. También se perdió el paso de los estudiantes de la Universidad Católica, el Paseo de la Juventud, que conectaba con el puente construido por la universidad. Nos quitaron la posibilidad de caminar y disfrutar de un entorno natural hasta llegar frente al Tenis Club. Fue una idea desacertada que debería revisarse. Como guayaquileña, disfruto los parques. De niña los visitaba con mis padres y recuerdo aquellos años, cuando lucían muy bien cuidados.
Cartas de lectores
Museo Nacional en Quito: ¿más cemento o más parques y planificación?
Cartas de lectores
Cuando un parque vuelve a tener vida
Estando en Paraguay escribí al gran violinista Jorge Saade, director de la Unidad Filarmónica y de la Dirección Artística Municipal, para pedirle que llevara música a los parques de Urdesa Central y al de Ilanes-Costanera del Salado, donde existe una hermosa glorieta hoy descuidada. Jorge respondió enseguida y, con su sencillez y eficiencia, nos llevó a la Banda Municipal. El parque se convirtió en un escenario de arte: saxofones, trompetas, aplausos y risas. En segundos, el lugar se transformó en una pista de baile y, más que eso, en un espacio público vivo, donde volvió a sentirse la vida de barrio. La actividad fue cubierta por la periodista Diana Sotomayor. Me emocionó ver realizado un sueño: tener un parque vivo. Sentí que nos escucharon y que debemos recuperar nuestra esencia. En aquellos años, Visolit limpió varias veces las aguas del Estero Salado, intentando recuperarlo. De ello tiene conocimiento Marcia Gilbert de Babra.
Le pido a Jorge Saade que vuelva a dar vida a nuestros parques. El de Ilanes y Costanera tiene árboles hermosos, sombra y colinda con un brazo del estero Salado.
Cartas de lectores
El odio político destruye la hermandad nacional y amenaza a Ecuador
Cartas de lectores
Los parques de Guayaquil no pueden quedar en el abandono
Lo que no recibe mantenimiento termina destruyéndose. Hay que recuperar la pileta, sus luces y su música. Los parques necesitan mantenimiento continuo, y Jorge puede conseguirlo junto al Municipio de Guayaquil.
Laura Esther Gómez