SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

El tenor de los tiempos

El paso de Diario EXPRESO del papel al entorno digital abre una reflexión sobre la libertad de expresión, la publicidad y el papel de los medios

Foto de archivo de una edición impresa de Expreso.

Foto de archivo de una edición impresa de Expreso.Archivo Expreso

Creado:

Actualizado:

Cuando un periódico deja de imprimirse es fácil atribuirlo al tenor de los tiempos. Las audiencias han migrado al mundo digital y cada vez más gente se informa desde una pantalla. Todo eso es cierto, pero sería ingenuo pensar que basta para explicar lo que está ocurriendo con Expreso.

La libertad de expresión también depende de la publicidad

Un medio también vive de publicidad. Cuando algunos anunciantes prefieren alejarse de un periódico que incomoda al poder, la libertad de expresión descubre una de sus fragilidades, más todavía cuando la empresa que lo edita lleva meses intervenida. Para acabar con un medio no siempre hace falta cerrarlo. A veces basta con dejarlo solo. A quien le quede el guante, que se lo chante.

Aquí cabe recordar que la libertad de expresión tiene dos dimensiones. Una es personal, la de poder decir lo que uno piensa sin miedo. La otra es social. Los ciudadanos tenemos derecho a recibir información y discutirla. Se llama debate público. Por eso la democracia necesita medios incómodos y que el poder responda cuando alguien pregunta.

También es triste ver lo poco que toleramos los matices. Si se critica a uno, enseguida aparecen acusaciones de correísta. Si se critica al otro, entonces se es noboísta. Como si para observar al poder uno se debiese poner determinada camiseta. La rendición de cuentas funciona al revés. Implica vigilar a quien gobierna y exigirle explicaciones, sin importar quién sea. Y eso vale siempre, nos caiga bien o mal quien tenga el poder.

Defender la libertad de expresión incluso cuando hay desacuerdos

Pero eso tampoco significa que tengan que gustarnos todos los medios. Yo, por ejemplo, no consumo La Posta o La Data ni con una pistola en la cabeza. Pero nunca se me ocurriría pedir que desaparezcan. Parte de vivir en democracia consiste en soportar que exista una voz que uno preferiría no escuchar.

Expreso me ha pedido que siga escribiendo en esta nueva etapa y he aceptado. Lo hago agradecido por la libertad que siempre he tenido aquí. El diario seguirá, ahora desde una pantalla. Quizás eso sí corresponda al tenor de los tiempos. Lo que no corresponde a ese tenor y nunca lo hará es que una voz se apague porque incomoda al poder.

tracking