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Diario Expreso Ecuador

La geopolítica del Mundial 2026

La gestión de Trump ante Infantino para perdonar la expulsión de Balogun desata una crisis de credibilidad en la FIFA por permitir la injerencia política

Trump llamó a Infantino para pedir que se revise la sanción al goleador de EE.UU. Este Mundial 2026 se recordará como el de mayor impacto político de la historia.

Trump llamó a Infantino para pedir que se revise la sanción al goleador de EE.UU. Este Mundial 2026 se recordará como el de mayor impacto político de la historia.Archivo Expreso

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Hace exactamente un año, el Chelsea inglés levantaba en Nueva York el trofeo de campeón de la nueva edición del Mundial de Clubes organizado por la FIFA, que se disputó en Estados Unidos.

La imagen que dio la vuelta al mundo el día de la final fue la del presidente Trump en medio del festejo de los jugadores del equipo inglés, un hecho inédito en la historia del fútbol pues siempre se ha procurado la neutralidad política en el desarrollo de este deporte.

En medio de este Mundial del año 2026, el pasado día domingo la FIFA anunció que Folarin Balogun, máximo goleador de Estados Unidos, jugaría los octavos de final ante Bélgica pese a haber sido expulsado con roja directa ante Bosnia y Herzegovina. El Comité Disciplinario de la FIFA invocó el artículo 27 de su código, que permite suspender la ejecución de una sanción.

Las graves acusaciones de violar la neutralidad ética

Pero lo relevante no es la interpretación reglamentaria, sino su origen. El New York Times reveló que Trump llamó personalmente a Infantino para pedirle la revisión y una vez conseguido el objetivo, lo celebró en sus redes asegurando “haber corregido una gran injusticia”. No ocurría algo así desde 1962, cuando la FIFA levantó la sanción del brasileño Garrincha, expulsado en semifinales contra Chile, tras gestiones políticas del gobierno brasileño con la FIFA.

En noviembre pasado, Miguel Maduro, expresidente del comité de gobernanza de la FIFA, había acusado al presidente de la FIFA de violar el Código de Ética (neutralidad política) por declarar en Miami que “deberíamos apoyar lo que Trump está haciendo”. Maduro anotó que reconocer la legitimidad de un mandatario es una cosa, pero pedir que todos respalden su agenda política es otra.

La discusión sobre el retiro de la sanción a Balogun no es si la intervención de Trump fue o no decisiva . El problema es que la sola percepción de que lo fue basta para dañar la credibilidad de un torneo que hasta hace pocos días generaba titulares extraordinariamente positivos. A esto se suma que en el mes de diciembre, durante el sorteo del Mundial, la FIFA también había entregado a Trump un ‘Premio de la Paz’.

Mantener el juego limpio en el fútbol

Un mal precedente, sin duda. Porque si el fútbol quiere seguir siendo ese espacio irreducible de humanidad y juego limpio que se ha defendido históricamente, no puede convertirse en instrumento directo del quehacer político.

Este Mundial del 2026 será recordado como el torneo con mayor impacto político de la historia, a pesar de haber tenido mundiales como el de 1978, que se celebró bajo la dictadura cívico-militar de Jorge Rafael Videla. Diversos autores aseguran que en esa ocasión, el régimen utilizó el torneo de fútbol como una herramienta de propaganda para ocultar las graves violaciones a los derechos humanos y limpiar su imagen internacional.

Como lo hemos analizado antes, en muchas naciones el fútbol es un elemento vital de la construcción de sus sociedades. Y es también una herramienta poderosa de implementación de políticas públicas. Lo cierto es que en esta ocasión ha sobrepesado el hecho de que los mundiales también son una gran excusa para que muchos gobiernos implementen sus estrategias políticas. Veamos si esto genera un punto de inflexión.

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