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Diario Expreso Ecuador

Invente su eufemismo

Desde el ámbito legal hasta la vida cotidiana, los eufemismos ganan terreno en Ecuador pero no llamar a las cosas por su nombre no cambia la realidad

El uso de eufemismos en Ecuador altera el lenguaje para disfrazar realidades complejas.

El uso de eufemismos en Ecuador altera el lenguaje para disfrazar realidades complejas.Generada con IA

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Es lo que se impuso en Ecuador, en varios casos, para no llamar a las cosas por su nombre, señalando que es ofensivo, o simplemente para hacernos los correctos, pero, como se sabe, ese cambio de denominación no transforma la realidad de las cosas. Un PPL no deja de ser un preso, y una persona de la ‘tercera edad’ no cambia su condición de anciana. Ya la exquisitez de llamarles ‘sustancias sujetas a fiscalización’ a las drogas no pasa de hacernos gastar saliva, pues cualquier medicamento con receta lo es. Y en el mundo del Derecho la cosa no va por mejor camino. Al procesado que no se le halla culpable ya no se le ‘absuelve’ sino que se le ‘ratifica su estado de inocencia’. A veces el eufemismo concluye en un sarcasmo, como llamar Centro de Rehabilitación Social a una cárcel… Me va contando cuántos violadores, narcos y sicarios salen corregidos y reeducados de ahí. Entonces, si no le gusta una palabra que le adjetive, simplemente invéntese un eufemismo e impóngalo. Si es un insolvente le podemos llamar ‘persona temporalmente imposibilitada de pagar’ o, mejor aún, PITP. Incapaz se escucha muy feo, mejor: ‘persona excluida de obligarse por sí misma’. El problema del eufemismo es que muchas veces, es inexacto: así, PPL puede aplicarse a un secuestrado y no necesariamente a un condenado, entonces habría que agregar PPLS: persona privada de libertad por sentencia.

Rodeos del lenguaje para evitar ser señalado

Las guerras no son tales, sino ‘conflictos armados’, como que con eso rebajan sus consecuencias, como los ‘daños colaterales’, indirecta usada para no decir, derechamente, que en esas conflagraciones mueren civiles y se destruyen propiedades. Ahora eso lo hemos trasladado a cuestiones que resultan abiertamente engañosas: ya no se venden carros usados, sino, ‘seminuevos’. ¿Qué es eso? El todo y la nada. A los ancianos (perdón, personas de la ‘tercera edad’) se los deja en un ‘centro gerontológico’ y no en un horrible asilo, aliviando nuestra conciencia. Esos rodeos, en la actualidad, son de casi uso obligatorio, si no se quiere ser señalado como discriminador, malvado o de cualquier cosa similar, porque vivimos en una sociedad en que más importante que lo que se hace es lo que se dice y, más aún, cómo se lo dice, convenciéndonos de que así en algo se dignifica o mejoran las cosas. Ya sabe: si algo no le gusta, cree su propio eufemismo e impóngalo.

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