Monika sigue esperando
El caso de Monika Silva exige respuestas y la demora en repatriar su cuerpo a Polonia evidencia fallas fiscales y siembra dudas sobre la investigación

El cuerpo de Monika Silva continúa en la morgue de Santa Elena sin que pueda regresar a su natal Polonia y que la Fiscalía de su país realice una autopsia que determine con veracidad lo que sucedió.
No bastó con tratar de instalar una falsa hipótesis de su asesinato, que ahora no hay respeto ni para el cadáver de Monika Silva. Más de tres meses de su asesinato y aún no sale de un frío refrigerador de la morgue de Santa Elena para regresar a su natal Polonia, y que la Fiscalía de su país - seguramente con muchas más credenciales éticas y morales que la ecuatoriana- pueda realizar una autopsia que determine con veracidad lo que sucedió y poder dar con el o los responsables.
Cada día que pasa en ese refrigerador es un día de ventaja para su asesino. Y cada día que pasa, también, queda más claro que no existe la mínima voluntad de esclarecer este hecho. Por ello es importante que el cuerpo regrese a su país y que, desde allá, aparezcan evidencias que alumbren en la dirección correcta a la investigación desde acá.
Una negativa que despierta dudas
Mientras eso no suceda vale la pena preguntarse: ¿a quién beneficia que el cuerpo de Monika siga en ese refrigerador? ¿Quién no quiere que el cuerpo regrese a su país para que se le realice otra autopsia? ¿Qué se oculta? ¿Por qué el fiscal de Manglaralto se niega a firmar el documento que falta para proceder con el traslado del cuerpo, como denunció el Comité Permanente por los Derechos Humanos? Si no se quiere que las evidencias hablen, lo que provoca es que sea la intuición la que rellene las piezas faltantes del rompecabezas. Y sabemos hacia dónde apuntará la intuición de las personas.
Con esto, no solo desnudan su falta de sensibilidad y de respeto por el cuerpo de una hija cuya madre aguarda por ella, destilan también un rastro de dudas sobre la labor fiscal, que solo beneficia a el o los responsables del asesinato.
No tuve la oportunidad de conocer a Monika, pero puede ver su convicción en cada entrevista. La misma que tienen las personas que están seguras de que hacen lo correcto sin buscar fama o esperar algo a cambio... solo porque es lo correcto.
Ecuador necesita más Monikas. Y más personas como Monika necesitan más ciudadanos y organizaciones civiles que las respalden, ya que de la institucionalidad actual no hay que esperar ni un gramo de sensibilidad ni respeto.