¿Protagonistas o secundarios?
El acelerado avance de la IA exige que los ciudadanos opinemos y decidamos sobre su rol en la sociedad antes de perder el control de nuestra especie

La inteligencia artificial -IA- es un reflejo de nuestra humanidad: no tiene valores propios, es un espejo de lo mejor o lo peor de nuestra especie.
Cada semana las noticias sobre los avances de la IA nos dejan perplejos. Mientras la inteligencia avanza más rápido de lo que los humanos podemos procesar, hay algo a lo que no le estamos dedicando suficiente tiempo. Estamos pasivos, como espectadores viendo una película de la que no nos sentimos parte, ignorando que al final podemos ser los protagonistas o los actores secundarios.
Esta semana, el caso del hackeo de ChatGPT dejó preocupados a los ingenieros, testigos de que su Frankenstein está ignorando todas las reglas y limitaciones que su programación inicial dictaba. También vimos cómo Kimi, el modelo LLM chino, logró igualar o incluso superar las habilidades del modelo más avanzado de Anthropic hasta la fecha, y claro ahora gratis para el mundo.
Trámites y servicios
Requisitos para turnos médicos digitales en el IESS: paso a paso para agendarlos
Vanessa López
El futuro de la humanidad con la IA
Todos estos avances que nos dejan sorprendidos nublan la verdadera discusión: ¿qué nos va a pasar como especie si empoderamos y automatizamos cada vez más estos modelos? No quiero ser alarmista, siempre he sido una optimista de la tecnología. Pero sí insisto en la necesidad de priorizar la conversación acerca del rol que queremos que la IA tenga en la educación, en los procesos de estrategia, en la toma de decisiones judiciales, en las decisiones de salud, entre otros. Esta discusión debe incluir cómo el sobreuso de estos modelos empeora nuestro desempeño cognitivo, cómo niños en Asia están desarrollando relaciones afectivas con robots, confundiendo emociones humanas con las de una máquina; hablemos también de agentes que están rompiendo las reglas de su programación por miedo a ser desconectados o por buscar la eficiencia máxima.
Ciencia y Tecnología
Robótica para el hogar: Astribot S1 agota preventa de 20.000 dólares en cinco días
Valeria Alvear
La IA es un reflejo de nuestra humanidad: no tiene valores propios, es un espejo de lo mejor o lo peor de nuestra especie. Estamos viendo ya la ambición, la competencia y también la increíble capacidad de resolver problemas. Todos somos parte de esta discusión, no solo los ingenieros o los dueños de las grandes plataformas; los ciudadanos tenemos la obligación de informarnos, de participar y de plantearnos, en nuestra casa y en nuestras empresas, qué rol queremos darle a la IA: el de protagonista o un papel secundario.