Editoriales

Monopolio a concesión

"En su empeño de hacer de la aerovía un medio de transporte, Guayaquil borra del mapa la competencia de las taxirrutas. Ya ríndanse. No sirve para la movilidad. Recíclenlo para unir puntos ‘gourmet’ o turísticos"

No es útil. En todo caso, es entretenida. O puede serlo. La aerovía de Guayaquil nació, por empeño y no por diseño, como transporte público entre Guayaquil y Durán. Lo que se anticipaba al ver el proyecto en papel es que no sería una alternativa de movilidad masiva. La práctica de tres meses corrobora esos augurios. Pero el Municipio, que pagó $ 114 millones para construir una obra entregada a una concesionaria para su explotación y beneficio, toma cartas en el asunto para que se use como medio de transporte. Si los usuarios se van en taxirruta, pues elimina la competencia. Lo increíble es que el contrato firmado compromete a la autoridad para liberar de competencia esa ruta aerosuspendida. O sea, monopolio a concesión. Las leyes del país, bien. La Superintendencia que controla estos asuntos, bien. La asesoría jurídica municipal que revisa la legalidad de lo firmado, mucho mejor. Cuando se trata de obras estratégicas, aunque lo sean más bien solo por discurso y tengan fallas en el inicio, no hay freno. Esa es la pauta gubernamental y municipal. Y los ciudadanos, mientras, soltando dólares en impuestos sin recibir los servicios debidos.

Ríndanse a la evidencia y den una salida a la aerovía: que una puntos ‘gourmet’ o turísticos. Trabajen para reciclar el proyecto y que no se desperdicie la inversión.