Editoriales

¡Cantinflada!

"Presa de un pánico escénico incontrolable .. el resultado fue una sucesión interminable de irrelevancias carentes de substancia".

El Diccionario de la Real Academia define la cantinflada como “el dicho o acción propio de un cantinflas”, esto es, la acción de una persona que habla o actúa de manera disparatada e incongruente sin decir nada de sustancia. No obstante la acepción del término, reconocemos que el inmortal Mario Moreno sabía, detrás de sus disparates, transmitir mensajes de gran profundidad, como lo hizo en El Señor Presidente, cuando instó al desarme mundial en el medio de la Guerra Fría.

No logró tal cometido el presidente de la Asamblea en su discurso de orden en conmemoración del 24 de Mayo de 1822. El funcionario fue presa de un pánico escénico incontrolable y, no obstante el uso del telepronter (instrumento no usado por Cantinflas), el resultado fue una sucesión interminable de irrelevancias carentes de substancia. Hay que recordarle que la comunicación eficaz y la demostración del dominio sobre materia relevante requiere del orador saber leer, entender, pausar, variar el tono de voz, gesticular y utilizar el lenguaje corporal en consonancia.

Quienes hacen gobierno y sus leyes deben poseer la formación y la cultura política para inspirar y no deprimir a las audiencias de sus actuaciones y proclamas.