Comprando opiniones
Lo importante es, por un lado, dejar de tener alfombras humanas que están dispuestas a vender sus creencias, convicciones y a ellos mismos...

Las opiniones pagadas y la manipulación informativa generan preocupación.
En Ecuador, ciertas personas y medios dejaron de ser, hace tiempo, un puente entre los hechos y la ciudadanía. Hoy muchos espacios son solo un mercado donde las opiniones tienen precio y los discursos responden a intereses, pues pocos son quienes opinan con conocimiento y seriedad. Mi respeto a ellos.
Medios y discursos al servicio de intereses
Se ha innovado el ‘comprar silencio’, a adquirir respaldo supuestamente real. Así, aparecen entrevistas complacientes, titulares direccionados y personajes que defienden más a un patrocinador que a la verdad. Cuando la opinión se vende, la democracia pierde uno de sus pilares fundamentales: el debate libre e informado. Las redes sociales agravaron el fenómeno.
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Influencers políticos y granjas de troles
Hoy cualquiera puede convertirse en ‘analista’ con apenas un teléfono y conexión a internet. ‘Influencers’ políticos, portales anónimos y varios medios operan como maquinaria de propaganda; ni se diga de las granjas de troles que lejos de informar impulsan a que ciudadanos sigan a ciegas puntos de vista difundiendo falsas narrativas. La masificación de ciertos espacios premia al escándalo que, valga anotar, le encanta a algunitos, más aún cuando hay ataque personal de por medio.
Como seres racionales, contrastemos lo que se dice con lo que pasa en la realidad, sin escándalos, sin juicios de valor aislados; hablar cuando se tenga conocimiento de causa y no simplemente por seguir ‘el chisme del momento’. Recuerdo aquí una frase que escuchaba desde niño, y nos viene bien ahora: antes de poner la boca en movimiento hay que poner el cerebro en funcionamiento.
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Todos tenemos una importante tarea frente a este despreciable fenómeno. Consumimos cualquier información, hay cachiporreros de cualquier contenido y los adulones de lo que dice la vecina del barrio. Así, las opiniones compradas encuentran terreno fértil para crecer, porque la manipulación no funciona sin una audiencia dispuesta a aceptarla.
Lo importante es, por un lado, dejar de tener alfombras humanas que están dispuestas a vender sus creencias, convicciones y a ellos mismos; y por otro, quienes son capaces de cualquier cosa con tal de complacer a su auspiciante. En definitiva, si no puede convencer a la gente y necesita comprar una opinión, o si usted no puede formarse una y necesita venderla, déjeme decirle que está en el lumpen del criterio social.