Jumping the shark
Crisis energética y allanamiento a CNEL, inseguridad y el impacto electoral de los relatos del Gobierno: una ciudadanía que no sabe qué explicación creer

El allanamiento a CNEL, con la presencia del presidente Daniel Noboa, lejos de aclarar preguntas, creó un metaverso de dudas.
De niño me encantaba la serie ‘Happy Days’. De ella nació una de las frases más famosas del análisis televisivo: ‘jumping the shark’ o “saltar el tiburón”. El origen fue aquel episodio en que Fonzie saltaba un tiburón en esquís acuáticos. Aquello sonó como el grito desesperado por llamar la atención y levantar una serie de guion moribundo. Y como casi todo suele extrapolarse, la política también tiene sus ‘jumping the shark’.
Relato gubernamental vs. realidad
Esa sensación símil político apareció al ver al presidente, en persona, en el allanamiento a CNEL. Lejos de aclarar preguntas, creó un metaverso de dudas y, más allá de las interrogantes jurídicas que deja su presencia allí, me pregunto qué tan mal está la cosa -esa cosa que Borges definía como la dictadura, refiriéndose a las encuestas- para que el jefe de Estado deba aparecer en primera línea reforzando el relato.
Pero hay un detalle todavía más delicado. En un operativo de naturaleza judicial, quienes debían explicar motivos, alcances y evidencias eran los órganos competentes: Fiscalía, jueces e investigadores. Sin embargo, el primero en instalar la versión política del caso fue el propio presidente, dejando la sensación de que el poder político interpreta los procesos antes de que la justicia los comunique plenamente. Y razones para esa sospecha no faltan. Durante los años de crisis eléctrica se han ensayado explicaciones de toda clase, hasta con dibujos, creando un desgaste en la credibilidad. Un ciudadano puede soportar dificultades reales. Lo que soporta menos es no saber qué explicación creer. Aquí se suma otro elemento delicado: el nuevo toque de queda. En la mente de muchos ya no se interpreta solo como medida de seguridad. Se la ve -como temía que ocurriera- como estorbo económico y paraguas para posibles problemas eléctricos. La duda es razonable, pues en el último toque de queda los resultados en seguridad quedaron opacados por los cortes de energía.
En dimensión electoral, con las seccionales adelantadas, si persisten la inseguridad, crisis energética y hasta la amenaza de El Niño, el Gobierno podría estarse pegando un tiro en el pie al acercar la crisis actual a las urnas de noviembre con este y otros ‘jumping the shark’.