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Camarón ecuatoriano: Las marcas que compiten por prestigio y por tu bolsillo en el mercado local
Nuevas firmas se enfrentan a marcas reconocidas. Lo premium se impone en percha, pero las otras son hasta un 38% más baratas

Camarón ecuatoriano: pelea de marcas que posiciona ahorro y calidad.
Lo que debes saber
- Una revisión de las perchas revela qué marcas de camarón compiten con precios más bajos y cómo las opciones económicas buscan ganar terreno sin sacrificar calidad.
- El camarón más barato no siempre es el de menor calidad.
- Las marcas compiten en las perchas con formatos, tamaños y precios distintos para conquistar a un consumidor cada vez más pendiente de su bolsillo.
Ecuador es una potencia camaronera mundial, pero la disputa por conquistar al consumidor también se da dentro de sus fronteras. Aunque la exportación absorbe casi toda la producción nacional, marcas tradicionales, nuevas propuestas y etiquetas propias de supermercados compiten por ganar espacio en las perchas, donde el ahorro y la calidad son los principales argumentos de venta.
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La competencia ocurre en un mercado reducido. Según la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA), apenas el 1,2 % del camarón producido en Ecuador se destina al consumo interno. Sin embargo, la oferta no deja de crecer, y de atraer.
Un recorrido realizado por EXPRESO en julio en cuatro supermercados identificó una decena de marcas que buscan posicionarse en este nicho. La categoría con mayor variedad es la de camarón mediano pelado y desvenado de 454 gramos (1 libra), donde las diferencias de precio por marcas son evidentes.
¿Cuál es el camarón más barato en perchas?
En un extremo está El Artesanal (de El Supermaxi), una firma poco conocida para muchos consumidores, con una oferta de $ 3,98 por libra. En el otro están marcas de amplia trayectoria, como Real, cuya presentación similar puede llegar hasta los $ 5,51.
Pero el techo de precios no termina allí. Con el mismo peso, la oferta de marcas como Santa Priscila, Mr. Fish y Omarsa llega a elevarse hasta los $ 9,68 cuando el producto varía su formato a tallajes grandes, extra grandes o jumbo.
Jorge Velásquez, máster en Dirección Comercial y Mercadotecnia y catedrático de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo ( UEES), esta diferencia de precios que hay en el supermercado y que no todo cliente percibe, radica en el valor que ha construido cada marca. “Las más reconocidas como Santa Priscila, Real u Omarsa pueden llegar a cobrar más porque han invertido durante años en posicionamiento de marca, diferenciación y reconocimiento ante el consumidor”. A ello se suman factores como la selección del producto, su tamaño y la presentación comercial.
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La marca propia de camarones compite en percha
No obstante, aclara que esto no implica que los productos económicos que hoy compiten en el mercado tengan menores estándares de calidad.
Velásquez explica que la presión por ofrecer precios más bajos se ha intensificado con la expansión de cadenas de descuento como Tuti, que ha obligado a los supermercados tradicionales a replantear sus estrategias de oferta, sin tener que renunciar a atributos esenciales del producto.
Así, casos como La Original y El Artesanal, de Supermaxi; Aliada, de Tía; y las marcas blancas comercializadas por Mi Comisariato, ofrecen opciones cada vez más accesibles sin abandonar estándares de calidad.
En el caso del camarón, la estrategia es evidente. Bajo las mismas características (una libra de camarón mediano pelado y desvenado) El Artesanal se convierte en la alternativa más barata del mercado con un precio de $ 3,98, muy por debajo de la variedad y precio que llega a ofrecer incluso Tuti, que monopoliza su oferta con Del Muelle, un “camarón grande” a $ 4,49.
La oferta premium de camarones
Pero si en las perchas cada vez hay más marcas económicas, ¿por qué las grandes exportadoras no responden con productos aún más baratos? Para Iván Sierra, director de Negocios & Estrategias, buró de investigación de mercados, la razón está en la estrategia empresarial. En un mercado doméstico relativamente pequeño, las compañías líderes no necesitan competir principalmente por precio. “Lo que necesitan es obtener márgenes más altos por unidad vendida. Esto explica por qué priorizan construir valor de marca antes que entrar en una guerra de precios”, señala.
El consumo en los hogares evoluciona
Pero eso no significa que permanezcan inmóviles. Los cambios en los hogares y hábitos de consumo están impulsando a marcas reconocidas como Real, a apuntar a una oferta más segmentada. Esta firma, por ejemplo, incorporó su “Línea Diaria”, una presentación de una libra de camarón congelado y desvenado a $ 4,40, acercándose a consumidores que son mucho más sensibles al precio. Mi Comisariato, por su parte, ha apostado por una presentación de apenas 180 gramos a $ 2,14, pensada para quienes buscan una compra puntual y de bajo desembolso.
Para José Aulestia, director de Executive Education y profesor del área de Marketing Estratégico de IDE Business School, esa capacidad de adaptación se ha convertido en una de las principales fuentes de valor. “Ahora hay mucha gente que vive sola, hay parejas que no tienen hijos o que no tienen familia. Entonces, claro, sus necesidades de cantidades, de alimentación son diferentes a las que conocíamos tradicionalmente”, sostiene. Y, eso, recalca, es lo que se busca atender.
Esa segmentación también se refleja en los precios entre cadenas. Una libra de camarón grande con cáscara de la marca Santa Priscila puede costar $ 6,27 en Supermaxi, $ 1,17 más caro si se busca el mismo producto en Mi Comisariato.
Para los expertos, estos contrastes revelan la estrategia que hay detrás de cada marca. Aunque existen diferencias en tamaño, selección y estrategia comercial, coinciden en que las opciones económicas pueden ofrecer niveles adecuados de calidad. Al final, la elección depende cada vez más de la conveniencia, preferencia y presupuesto de cada consumidor.

Ecuador tiene uno de los camarones mejor reconocidos del mundo.
“Los altos precios en percha no siempre definen la excelencia de un producto”
Para Erick Martínez, laboratorista acuícola con experiencia en varias exportadoras ecuatorianas, el precio de un camarón no se define únicamente por la marca que aparece en la funda. La clasificación por tallas, el peso, la presentación son factores decisivos al momento de determinar cuánto vale una libra del producto.
En la industria camaronera, la talla es una de las variables más relevantes, explica. Una clasificación 21-25 significa que en una libra hay entre 21 y 25 camarones; una 36-40 indica que en ese mismo peso entran entre 36 y 40 unidades. Mientras más grande es el camarón, mayor suele ser su precio. También se consideran aspectos como que las colas estén completas y que el producto cumpla parámetros de calidad visual.
Martínez explica que las grandes exportadoras operan con altos niveles de tecnificación. Utilizan drones, sensores para medir salinidad y pH, así como comederos inteligentes que ajustan la alimentación. Además, estas compañías deben sostener certificaciones internacionales, procesos de trazabilidad y controles permanentes para acceder a mercados externos, lo que incrementa los costos de producción.
Sin embargo, el especialista advierte que una menor tecnificación no implica necesariamente una menor calidad. Un pequeño productor, con una camaronera de diez hectáreas, podría vender parte de su cosecha a mercados locales. Aunque sus costos sean otros, el camarón puede presentar buena talla, frescura y condiciones óptimas para el consumo.
Martínez añade que los productos empacados que llegan a supermercados deben también pasar por controles sanitarios y de cadena de frío, por lo que ofrecen garantías de calidad, independientemente de la marca. “La calidad no se pierde”, sostiene Martínez.
Ecuador, recalca, mantiene uno de los mejores camarones del mundo. Por eso considera erróneo asumir que un producto más económico es necesariamente inferior.
Incluso plantea una prueba sencilla. “Si varias marcas de camarón se cocinan por separado y se presentan sin identificación, difícilmente un consumidor podría reconocer cuál pertenece a una marca premium y cuál a una alternativa más económica. Así se cultive camarón en una piscina de una hectárea en Data Posorja, la calidad de ese camarón va a ser buena”, afirma.
Para el consumidor, la recomendación es verificar la frescura. En camarón crudo, una coloración rojiza en la cola, el lomo o la cabeza puede indicar descomposición. En cambio, un tono gris claro o blanquecino suele reflejar mejores condiciones.