Francisco Rosales Ramos | Responsabilidad de la autoridad
La Ruta Viva, conexión directa entre ciudad y aeropuerto, está cada vez con más baches e irregularidades en el pavimento
En vista del calamitoso estado de varias vías a cargo de entes públicos y los accidentes y peligros que ello acarrea, se torna necesario modificar las leyes respectivas para establecer responsabilidad personal de la primera autoridad de tales entes y así asegurar que se reparen los baches y otros defectos que son causa de frecuentes accidentes de tránsito.
Los permanentes hoyos e irregularidades en el pavimento, así como la falta de iluminación en secciones de las vías rápidas como la Simón Bolívar o la Ruta Viva, que son muestra del descuido de las autoridades y sus equipos, harán necesario establecer la responsabilidad personal de tales funcionarios para que cumplan con sus obligaciones y protejan los derechos de los ciudadanos.
Es evidente el contraste entre la excelente condición de las vías concesionadas, como la Panamericana entre Tulcán y Riobamba, y el deterioro de las administradas directamente por los entes públicos. Esta realidad no puede continuar, tanto porque los ciudadanos tienen derecho a exigir la debida contraprestación a los impuestos que pagan, cuanto porque es una de las principales causas de los cada vez más frecuentes accidentes de tránsito.
La Ruta Viva, que es la conexión directa entre la ciudad y el aeropuerto, está cada vez con más baches e irregularidades en el pavimento. Los conductores deben estar pendientes de ellos para evitar daños en sus vehículos y se ven obligados a realizar maniobras que pueden provocar colisiones con otros automotores. Además, hay varias zonas que no tienen iluminación desde hace largo tiempo. El alcalde de Quito incluyó en su plan de trabajo la concesión de esta vía, pero han corrido las tres cuartas partes de su período sin que se la concrete. Si estuviese concesionada, la propia autoridad habría sido la primera en reclamar al concesionario e imponerle las correspondientes sanciones. Hoy simplemente mira pasar el tiempo. Este quemeimportismo no puede continuar. La responsabilidad personal de la autoridad le obligará a una actitud proactiva.