Columnas

Sin novedad en el... “debate”

Caso por caso, hay potenciales buenos ministros de Estado. Algo es algo.

Escribo este cañonazo con un relativo mal humor. A veces uno espera más de la tela de lo que ella rinde. Quiere tener saco, pantalón y chaleco, y el género apenas da para un bermuda estrecho.

Sé que la metáfora es cruel y, como propio de las secreciones de la pasión, con mucho de injusticia. (Uno piensa que lo que se está eligiendo es presidente de la República y la oferta de candidatos debería ser de productos de primera clase y sus propuestas ídem pero, no...).

Mañana, con seguridad apreciaré algunas aristas positivas que al momento de escribir no me surgen pero, aceptando su posibilidad lo dejo señalado para beneficio del ego de los aspirantes a dirigir la nación. Ocurre que me choca, por ejemplo, que desarrollando el tema de la política internacional ningún candidato se acuerde de la Doctrina Roldós. O tratando el de las adicciones se pase sin definir posición sobre la tabla de las drogas o la tragedia del consumo en los barrios urbano-marginales de distintas ciudades del Ecuador. Por el estilo, debo reconocer experticias y vacíos sectoriales, lo cual es una obviedad: nadie puede saberlo todo pero, ese es el punto, un presidenciable, a estas alturas, de todo debe saber algo, asesorado por los mejores expertos con que seguramente cuenta y considerando que los temas de las preguntas eran conocidos por anticipado. Quedó visible que quienes manejan temas económicos- financieros no están muy afinados en los temas sociales y viceversa. El que se luce en temas vinculados al desarrollo agropecuario-industrial patina en el combate a la corrupción y por eso algunos llegan al tremendismo facilón e irresponsable de la cadena perpetua o hasta la pena de muerte. Eso es apenas populismo penal, feo cuando luego anotan que la libertad es sagrada. ¿Quién puede creerles si se dicen dispuestos a encadenarla de por vida?.

Reconozco el esfuerzo de alguno por instalar el debate pero, todo derivó en acusaciones mal sustentadas y réplicas de la pobreza de lo cínico o apenas un repudio sin la indignación generada por la calumnia.

Caso por caso, hay potenciales buenos ministros de Estado. Algo es algo.