Columnas

Ante la incertidumbre: principios

Hay que unirse alrededor de los principios, para recuperar la ética.

Nunca he tenido una sensación de tan alto desaliento como la que provocan en estos días los quehaceres de la política nacional.

Con mis buenos cincuenta años de actividad política sobre el terreno, en la teoría y en la práctica, tengo el cuero duro y no me rasgo las vestiduras por cualquier picardía pero, lo que está pasando ahora no solo que genera desasosiego por el destino de la República sino que provoca asco, ganas de vomitar. La política se ha vuelto nauseabunda. El olor a podrido es insoportable. Y que nos quieran ver la cara de pénjamos, también.

Así, no queda otra que seguir para adelante, fundamentándonos en los viejos principios pero actualizándolos en función de las realidades soportadas ahora. Ello incluye reflexionar seriamente en temas de fondo: desde cómo debe ser concebida la estructura político-administrativa de la República, al qué hacer en Educación, pasando por la creación de un Sistema Nacional de Salud digno del nombre. Y, por supuesto, haciendo cierto el viejo anhelo de ser un país agrícola, con tecnología de punta en el sector y alto grado de innovación.Obviamente es imperativo pensar en anticorrupción, en tolerancia cero a la impunidad, en castigar a los ladrones de todo tipo: a los que roban fondos públicos y también a los que se roban recursos privados: el Estado por ejemplo, cuando retiene el IVA y no lo devuelve ni a las personas, ni a las universidades, ni a los municipios, ni a Solca, ni a la Junta de Beneficencia, etc., etc. No podemos seguir tolerando un Estado ladrón.

Sin embargo: ¿es posible ir a elecciones dizque para cambiar la situación descrita si el Consejo Nacional Electoral también está putrefacto? ¿Quién garantiza una elección que respete la voluntad popular?No quiero aparecer necio pero, más allá de esta o aquella candidatura, a quien hay que elegir es a la ética pública. A la ejemplaridad perdida entre la demagogia y el oportunismo. Volver a la lealtad con el país. No sigamos siendo aves de rapiña de nuestra propia patria. Hagamos brillar los principios que heredamos de los antepasados que nos dieron libertad y honor. ¡Ánimo!