¿9 m² de área verde por habitante?

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¿9 m² de área verde por habitante?

La realidad es que si se mira a Guayaquil desde el aire veremos extensas zonas urbanizadas grises sin un solo árbol’.

En recientes declaraciones realizadas a distintos medios de comunicación, la directora municipal de Áreas Verdes de Guayaquil señaló que la ciudad ya cumplía el índice de mínimo nueve metros cuadrados por habitante que habría establecido la Organización Mundial de la Salud (OMS), indicando que, según la propia Municipalidad, el índice actual es de 9,14 m². ¿Cuánto de verdad hay en esa afirmación?

Aunque se ha vuelto un lugar común el que la OMS hubiera hecho esa recomendación, lo cierto es que no existe ningún reporte, ningún estudio o ninguna cita que hubiera realizado esa organización sobre este tema. En otras palabras, no es posible encontrar una indicación de que 9 m² sea lo mínimo que una ciudad deba tener de área verde por habitante sencillamente porque no existe. Sin embargo, sobre ese indicador se parte para hacer análisis de la situación de muchas ciudades en el mundo, entre esas las ciudades ecuatorianas.

El Instituto Nacional de Estadística y Censo, INEC, a partir del análisis de la cartografía digital del último Censo de Población y Vivienda realizado en el año 2010, calculó que el total de áreas verdes de Guayaquil era de 1,13 m² por habitante. Para llegar a lo que actualmente oficialmente se indica, tendrían que haberse multiplicado en diez años por nueve las áreas verdes existentes. ¿Es eso posible? La respuesta está en haber incluido o no las grandes extensiones verdes en áreas periféricas dentro de los límites cantonales urbanos que no son ni cercanas, ni accesibles, ni útiles para el disfrute ciudadano. La realidad es que si se mira a Guayaquil desde el aire veremos extensas zonas urbanizadas grises sin un solo árbol.

¿Cuál es la cantidad de áreas verdes suficientes? La mayor cantidad que sea posible, siempre y cuando sean útiles, cercanas y accesibles, a no menos de trescientos metros de los habitantes y que su uso sea cotidiano, de manera que permitan la interacción social, mejoren las condiciones ambientales del entorno y las condiciones estéticas de la ciudad. Esperemos que algún día eso sea posible.