Reapertura de la frontera sur: el reto ahora es la reactivación económica
La reapertura de la frontera sur entre Ecuador y Perú pone fin a más de seis meses de cierre, pero deja pendientes medidas de compensación

La reapertura de la frontera sur pone fin a más de seis meses de restricciones.
Aunque la reapertura llega después de seis meses y 15 días de un cierre que provocó graves afectaciones económicas y sociales, es un acto de justicia que reconoce la importancia de mantener viva nuestra frontera. También merece reconocimiento el noble pueblo de Macará y del norte del Perú, que con marchas pacíficas, respeto y perseverancia defendió el derecho a la salud, al trabajo, al comercio, a la educación y a la integración entre pueblos hermanos.
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Agencia EFE
Sin embargo, la reapertura no borra los daños ocasionados. Cientos de familias, comerciantes, transportistas, agricultores y emprendedores sufrieron pérdidas económicas, cierre de negocios y un deterioro de su calidad de vida. Por ello, solicitamos al Gobierno Nacional un plan de compensación y reactivación para la frontera sur, con incentivos para los sectores afectados, apoyo a la producción, inversión en infraestructura, fortalecimiento del Cebaf y una política permanente de fronteras vivas, donde la seguridad se garantice con presencia del Estado, desarrollo económico y control efectivo de los pasos ilegales, sin paralizar la economía formal.
Macará y el norte peruano defendieron la integración fronteriza
Asimismo, es indispensable impulsar la reconstrucción de la vía Macará-Saucillo, la reapertura del aeropuerto José María Velasco Ibarra, el fortalecimiento del hospital Leonidas Arsenio Celi como centro binacional, la reactivación universitaria, el libre comercio y las zonas francas. También se requiere que el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo adopte medidas para reactivar el comercio, establecer incentivos arancelarios, apoyar a agricultores, legalizar la tenencia de tierras y fortalecer a los gobiernos locales; que el SRI otorgue alivios tributarios; que BanEcuador amplíe los plazos de crédito; y que se reconstruya el canal de riego y se amplíen los programas sociales para adultos mayores, personas con discapacidad y sectores vulnerables, en cumplimiento de la Ley Orgánica de Desarrollo Fronterizo y la Constitución.
Gracias, presidente Noboa, por escuchar el clamor ciudadano. La reapertura devuelve esperanza a Macará, Zapotillo, Espíndola, El Suyo, La Tina y Sullana, fortaleciendo el progreso y la hermandad binacional.
Alfredo Suquilanda Valdivieso