La Pachamama reacciona
El hombre irrespetó a la Pachamama y esta reaccionó
Lamentable al extremo lo sucedido en Alausí; no es culpa de la naturaleza, es del hombre que no sabe o no quiere administrar bien sus bondades. Como todo valle, la ciudad de Alausí está rodeada de montañas, cuyas líneas de ladera convergen al fondo del cono inverso. El uso del suelo en su inicio fue en el fondo; conforme fue creciendo la población, fueron ocupando las laderas (invasiones), es donde nace el riesgo de deslaves provocados por la desestabilización del talud, que antes estuvo estable por miles de años.
El hombre es el que desestabilizó el talud al construir terrazas para viviendas. Para la movilización motorizada construyó carreteras en la ladera, y las fuertes lluvias erosionaron el suelo porque no hubo cunetas de coronación. Aparte, la construcción de viviendas incrementó el peso de la masa natural, escenario perfecto para que se produzca lo que penosamente se produjo en Alausí.
El hombre irrespetó a la Pachamama y esta reaccionó. Sin embargo, no es momento de culpar a nadie, es un proceso que viene amasándose desde hace decenas de años. Hay que asimilar la experiencia para prevenir y evitar otros desastres. Para esto, los municipios deben dar permisos de construcción en función del mapa de riesgos y detectar señales como grietas en el suelo y en las casas, grietas en las paredes, crujidos en los techos de madera, confinamiento de puertas y ventanas, movimientos involuntarios de muebles. Deben poner atención al incremento de peso en la ladera, lluvias fuertes, reservorios y canales no impermeabilizados, erosión, deforestación, agricultura y construcción de obras, para dar una solución eficiente y efectiva. Es difícil, más cuando las laderas no son iguales, varían según la altura y pendiente, la estratigrafía del suelo, el nivel freático, el ángulo de rozamiento interno, etc.; pero se debe hacer.
No perturbemos a la Pachamama, para evitar su reacción.
Marco A. Zurita Ríos