El Metro de Quito está siguiendo el destino de TAME
El Metro de Quito presenta fallas y reducción de trenes operativos por la falta de mantenimiento técnico desde el inicio.

La disminución de trenes en funcionamiento genera demoras y sobrecarga en el sistema de transporte capitalino.
La expresión de un técnico sobre el tren de Quito es lapidaria: “Ningún sistema de tren en el mundo funciona sin mantenimiento desde el primer día”, y este lleva dos años y medio sin servicio técnico, salvo el aseo. El Metro de Quito, impulsado desde la administración de Augusto Barrera, es hoy el principal medio de transporte de la capital. Desde su inauguración, el 1 de diciembre de 2023, hasta septiembre de 2025, ha realizado 100 millones de viajes y cada uno de sus 18 trenes transporta 1.230 personas. Es un elemento vital para los quiteños, que esperaron 17 años para verlo operar y ahora temen verlo deteriorarse rápidamente.
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Menos trenes, más demoras y cuestionamientos a la gestión
La interrupción que dejó sin servicio al metro por siete horas no es un hecho aislado. Un informe del fabricante CAF -aunque el gerente Javier Espinosa asegura que funciona “a las mil maravillas”- advirtió sobre el sistema de ventilación saturado de polvo y la necesidad de limpiar integralmente los túneles para cambiar filtros cada 90 días. La falta de mantenimiento desde el inicio aceleró el desgaste: hoy solo operan 11 de los 18 trenes, lo que sobrecarga las unidades activas, altera frecuencias y aumenta tiempos de espera. Ya en agosto de 2024 se hablaba de ‘canibalismo’, es decir, usar piezas de trenes detenidos para mantener funcionando otros.
Lo ocurrido es consecuencia de la ineficiencia y de la ausencia de soporte técnico. También se prometió una auditoría internacional por posibles irregularidades y sobreprecios, pero nunca se realizó. El sistema de comunicaciones Tetra, clave para coordinar señalización, velocidades y rutas, presenta problemas. El gerente Juan Carlos Parra reconoció en abril el desgaste de rieles y ruedas, por lo que se ejecutan trabajos de reperfilado. Una curva cerrada en Quitumbe obliga a reducir la velocidad y acelera el deterioro de componentes, provocando más demoras y largas filas en estaciones concurridas.
En resumen, el alcalde Pabel Muñoz no ha demostrado capacidad de gestión y aun así insiste en su reelección, prometiendo ampliar la ruta del metro sin operar correctamente la actual. Los quiteños debemos impedir que se siga deteriorando este sistema vital para la ciudad.
Carlos Mosquera Benalcázar