La leyenda de las lechuzas y la bruja que aterró a Colonche en Santa Elena
Una antigua leyenda de Colonche, en Santa Elena, revive los relatos de lechuzas embrujadas, brujas y misteriosos sucesos que aún forman parte de la memoria

Las lechuzas forman parte de numerosas creencias populares en las comunas de Santa Elena.
En los campos de Santa Elena es normal ver entre las lomas cuevas de lechuzas, cuyo lejano cantar se escucha en la noche. Para los comuneros, que una lechuza se pose en el techo o en un poste cercano es signo de mal agüero; para alejarla, le tiran sal en grano o la insultan con términos soeces.
El misterioso cuarto de la casona de Colonche
En el centro de Colonche, una gran casona de amplio balcón y ventanales de chaza -con vista a la iglesia de madera y al parque- tenía una habitación para hospedar forasteros. En torno a este cuarto se tejen muchas historias, como la de una linda maestra que se enamoró y al poco tiempo se suicidó allí; otros huéspedes llegaron y, sin despedirse, jamás volvieron.
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Un día, Charlie, miembro de la familia, se hospedó en el cuarto, pero no podía dormir porque escuchaba que arrastraban muebles, daban golpes extraños y caminaban en el interior. Una noche decidió irse a una hamaca en la sala. Al regresar, una lechuza color ceniza y pico dorado había entrado por la ventana; al colgarse de la lámpara, la hizo caer y la apagó. El ave no dejaba de cantar, hasta que el muchacho tomó un grueso madero y la mató de un golpe.
Envuelto en periódico, lanzó el cuerpo a la calle desde el balcón. Al llegar sus familiares, Charlie les contó lo sucedido y los invitó a ver el animal. La sorpresa fue mayor cuando en la calzada ya no encontraron la lechuza, sino un montón de ceniza y una pequeña fogata por apagarse. En ese instante, desde los grandes ceibos del parque, una bandada de lechuzas de varios colores alzó el vuelo cantando exageradamente.
La creencia popular sobre las brujas y las aves nocturnas
Cerca de la comuna vivía una bruja. Todos asumían que protegía a las lechuzas y que a veces las enviaba al poblado transformadas en personas para hacer el mal. Una noche de luna llena, un extraño individuo llegó a un salón del pueblo y armó una gran gresca; en la pelea, un hombre sacó un machete y le cortó un brazo.
El herido huyó por el monte hasta convertirse en lechuza y desaparecer. Al día siguiente, el amigo cercano de la bruja apareció sin un brazo, sin dar motivos de lo que le había sucedido. (Memoria de Alfredo Borbor Pezo)
Evelio Patricio Reyes Tibán