Es difícil que termine la corrupción en Venezuela
Los desastres ocurridos en La Guaira en 1999 y 2026 reavivan cuestionamientos sobre la gestión pública, las construcciones y el manejo de la ayuda humanitaria

Los desastres naturales en La Guaira han dejado profundas consecuencias y cuestionamientos sobre la gestión de las autoridades venezolanas.
La revista Vistazo del 16 de julio incluye un extenso artículo sobre dos tremendos desastres naturales en La Guaira acontecidos en diciembre de 1999 y en junio del 2026, los cuales habrían destapado la estructura criminal del chavismo, deseoso de congratularse con sus gobiernos amigos, sin importar los daños futuros.
Dos tragedias, una misma región
En la primera fecha se produce una inundación en una estrecha franja costera, donde se descarga “en apenas dos horas la lluvia de un año”, por lo cual la montaña colapsa y los materiales desprendidos sepultan ciudades completas de la zona, tanto que nunca fue posible establecer el número exacto de fallecidos, pues el Gobierno calculaba entre 10.000 y 30.000 y la Cruz Roja en 15.000, en tanto que en los terremotos se estima unos 5.400 muertos, pero un infinito número de no encontrados al estar enterrados por los escombros.
Las dudas sobre las construcciones
El derrumbe de tantos edificios, aparentemente en ‘buen estado’ se explicaría por errores geológicos en su construcción, al haber encargado tales trabajos a empresas amigas de los gobiernos de Bielorrusia, Turquía, Irán y China, todas las cuales habrían sido construidas en los gobiernos de Chávez y Maduro, encontrándose en los escombros muchos recuerdos y unas “200 cajas fuertes” que nadie quiere declarar de quien son, por eventuales problemas policiales porque la corrupción no será posible terminarla. Por ejemplo, de las 100 toneladas de medicinas, alimentos y vituallas remitidas por Panamá, se descubrió que 40 de ellas se desviaron a otro Estado gracias al control satelital que habían montado los donantes.
El costo de la corrupción
Lo grave es que la prensa internacional ya no reclama estos robos por estar casi acostumbrada a ellos, mientras el país siga tomado por la Asamblea Nacional y las Fuerzas Armadas; y, María Corina Machado no tenga el respaldo político necesario de los EE.UU. por su comportamiento mesurado y poco negociador.
Otra sería la suerte de Venezuela si se concretaba la renuncia de Chávez, según la investigación publicada por Humberto de la Calle bajo el título: “El día que Chávez renunció”, con lo cual Maduro nunca hubiera sido presidente.
Iván Escobar Cisneros