Las labores de O&M de los proyectos hidráulicos
La falta de mantenimiento en obras hidráulicas y la amenaza de El Niño exigen acciones urgentes para prevenir inundaciones en la Costa ecuatoriana.

El mantenimiento de infraestructura y la planificación son claves para reducir el impacto de las inundaciones.
El periodo lluvioso en la Costa ecuatoriana ocurre normalmente entre enero y abril, con precipitaciones de intensidad variable que, incluso cuando son moderadas, provocan graves inundaciones en amplias zonas urbanas y rurales, cuyas consecuencias han sido ampliamente documentadas. A ello se suma el anuncio de un posible fenómeno de El Niño de gran intensidad, con efectos potencialmente severos, lo que exige que las instituciones responsables de la gestión de riesgos cuenten con planes de contingencia para proteger a los sectores más vulnerables.
Infraestructura hidráulica sin mantenimiento limita respuesta
Aunque el país dispone de una importante infraestructura hidráulica para reducir las inundaciones, muchas de estas obras han sufrido durante años una insuficiente conservación y, en algunos casos, un incumplimiento de las normas de operación. Esta situación limita su capacidad de respuesta, ya que todo proyecto hidráulico requiere aplicar rigurosamente su manual de operación y mantenimiento, que contempla acciones rutinarias, preventivas y correctivas, muchas veces incumplidas por falta de recursos.
En este contexto, resulta indispensable que los proyectos de control de inundaciones de los ríos Chimbo, Bulubulu, Cañar y Naranjal se encuentren plenamente operativos y reciban el mantenimiento previsto en su diseño. También es fundamental el adecuado funcionamiento del Proyecto de Propósito Múltiple Jaime Roldós Aguilera, cuyo componente principal, la presa Daule-Peripa, cumple un papel estratégico en el control de crecientes del río Daule mediante la operación eficiente de su embalse.
Ciudades vulnerables requieren planes integrales urgentes
Se prevé importantes afectaciones en ciudades como Guayaquil, Esmeraldas, Milagro, Manta y Babahoyo, donde las soluciones estructurales para mitigar las inundaciones han sido postergadas durante años. Mientras no se ejecuten planes integrales de corto, mediano y largo plazo, la población continuará enfrentando las consecuencias de estos eventos.
Es necesario exhortar a las autoridades nacionales, regionales y locales a coordinar esfuerzos, no solo para atender las emergencias que puedan presentarse, sino también para impulsar soluciones sostenibles que reduzcan la vulnerabilidad de la población frente a futuros eventos hidrológicos.
Jacinto Rivero Solórzano