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Diario Expreso Ecuador

Gabinetes interinstitucionales: el reto del Gobierno para modernizar la gestión pública

La creación de los gabinetes interinstitucionales mediante el Decreto 449 busca fortalecer la coordinación del Estado y modernizar la gestión pública

Palacio de Carondelet, en Quito.

Palacio de Carondelet, en Quito.Flickr Palacio de Gobierno

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Recientemente, el Gobierno Nacional, mediante el Decreto 449, creó los gabinetes interinstitucionales. Más que añadir nuevas capas a la estructura estatal, como ocurrió con los superministerios del gobierno de Mahuad o los ministerios coordinadores durante la administración de Rafael Correa, esta iniciativa busca mejorar la coordinación entre instituciones sin incrementar la burocracia ni contratar personal adicional.

La medida era previsible tras las dos reconfiguraciones del aparato estatal realizadas en 2025 y hace casi dos meses, que incluyeron fusiones y absorciones de entidades públicas. Este escenario hacía necesaria una nueva estructura que fortalezca la articulación institucional y optimice el aporte de cada organismo.

Seis ejes para una gestión pública más eficiente

A diferencia de experiencias anteriores, estos gabinetes incorporan, además de ministerios y secretarías, entidades como la banca pública, el IESS y otros organismos estratégicos. El objetivo es delimitar funciones, prioridades y recursos para potenciar la gestión gubernamental en seis ejes: Seguridad, Infraestructura y Energía, Económico Productivo, Social, Ingresos y Banca Pública. Esta organización busca acelerar la toma de decisiones, mejorar la coordinación y fortalecer la ejecución de políticas públicas.

El desafío será convertir la coordinación en resultados

La reconfiguración pretende impulsar mejores resultados. De hecho, durante el primer semestre del año el Plan Anual de Inversiones registra una ejecución superior al 50 %, un nivel mayor al observado en similares períodos de años anteriores. Sin embargo, el verdadero éxito de estos gabinetes no dependerá únicamente de una mayor eficiencia administrativa, sino de su capacidad para generar resultados tangibles que la ciudadanía perciba en su calidad de vida, mayores oportunidades de desarrollo y una economía más dinámica. Para ello será indispensable establecer indicadores de desempeño (KPI), metas claras, responsabilidades definidas y proyectos con impacto directo en los territorios y comunidades. Estas instancias representan una oportunidad para modernizar la gestión pública, pero requerirán seguimiento, evaluación y tiempo para demostrar que las recientes reconfiguraciones estatales responden a las crecientes exigencias del país.

Jorge Calderón Salazar

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