Fundación de Guayaquil: recordar su historia es honrar el legado de la Perla del Pacífico
En el aniversario de la fundación de Guayaquil, un repaso a los orígenes históricos de la ciudad y comparte un homenaje personal a la Perla del Pacífico

Para muchos, amar a Guayaquil hoy es un acto de resistencia frente al miedo, la decepción y el desencanto político.
La fundación de Guayaquil, oficialmente denominada Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Santiago de Guayaquil, se conmemora cada 25 de julio. Su origen incluyó varios intentos de establecimiento, traslados y enfrentamientos con los pueblos originarios. El intento de Sebastián de Benalcázar en 1535 fue destruido por los huancavilcas. Posteriormente el de Francisco de Orellana en 1538, cerca del cerro Verde, a orillas del río Guayas. Tras nuevos cambios de ubicación, Guayaquil quedó establecida definitivamente en el cerro Santa Ana en 1547. La celebración del 25 de julio es la festividad de Santiago, patrono de la ciudad.
La fundación de Guayaquil representó un importante proceso de conquista y consolidación española en la región litoral del actual Ecuador, dando origen a una de las ciudades más influyentes en la historia nacional.
Un vínculo personal con la Perla del Pacífico
Tuve el honor de cursar parte de mi educación secundaria en el Colegio Nacional Experimental Eloy Alfaro de Guayaquil. Por ello llevo en mi corazón la bondad y calidad humana de su gente. Allí recibí la formación de maestros como Gerardo Guevara Wolf, Nicolás Escandón Astudillo, Ignacio Jouvin Manzo, José Idrovo Peñaherrera, Ernesto Campoverde Jaramillo y Cristóbal Garcés Larrea, quienes contribuyeron a forjar mi personalidad con responsabilidad, honestidad y amor a la patria.
Guayaquil
Guayaquil celebró con 5.000 estudiantes, pero el miedo de muchos padres no quedó fuera del desfile
Diana Sotomayor
Un homenaje a Guayaquil en sus fiestas julianas
Por esta razón considero un deber moral rendir homenaje a la Perla del Pacífico, bastión de la gallardía y altivez del Ecuador, expresando mis mejores deseos por su desarrollo y progreso, y recordando con orgullo el himno legado por José Joaquín de Olmedo y Ana Villamil Icaza:
Saludemos gozosos
en armoniosos cánticos
esta aurora gloriosa
que anuncia ¡libertad,
libertad, libertad!
Alfredo Suquilanda V.