El Niño y la ciudadanía
Ecuador debe prepararse para El Niño, pero sus autoridades y especialistas también deben comunicar sus posibles efectos con precisión y sin alarmar

La preparación ante el fenómeno de El Niño requiere información precisa y medidas preventivas que consideren las particularidades de cada evento climático.
El fenómeno de El Niño ha movilizado a los diferentes sectores del país ante la necesidad de comprender las posibles consecuencias de un evento de esta naturaleza. Las administraciones nacional, regional, seccional y parroquial deben cumplir su rol e implementar mecanismos que permitan reducir sus efectos.
Sin embargo, preocupa tanto la desinformación como el exceso de protagonismo de ciertos voceros de instituciones encargadas de monitorear el fenómeno y de algunos sectores de la academia, cuyos comentarios, en lugar de orientar, generan alarma. Si bien estos eventos comparten características, como el incremento de la temperatura del mar, la sobreelevación de su nivel medio y su relación con el cambio climático, cada uno presenta particularidades.
Lo que enseñan los eventos de 1982-1983 y 1997-1998
Durante El Niño 1982-1983, las lluvias en Guayaquil comenzaron a fines de septiembre de 1982 y ocurrieron casi a diario, con intensidades comparables a las de un periodo normal. En El Niño 1997-1998, las lluvias empezaron a fines de octubre de 1997, también fueron frecuentes y alcanzaron intensidades superiores a las registradas en los 83 años anteriores.
Posteriormente, durante periodos normales, se han presentado puntualmente intensidades similares. Esto confirma que los eventos meteorológicos son aleatorios y tienen una probabilidad de ocurrencia que va más allá de los datos estadísticos. Por ello los especialistas deben evitar asegurar magnitudes, duración y características del fenómeno como si fueran resultados predecibles con exactitud. Y aunque es razonable reducir niveles de embalse para disponer de capacidad de almacenamiento durante las crecientes, esta medida no debe aplicarse indiscriminadamente.
Información precisa para enfrentar una posible crisis
En Daule Peripa, el control de crecientes se realiza por encima del nivel normal del embalse, precisamente para enfrentar eventos extraordinarios como El Niño, tal como establece su manual de O&M. En momentos de crisis, los voceros oficiales deben informar con cautela y precisión, evitando alarmar a una población que necesita información útil para afrontar estos fenómenos naturales, propios de la dinámica y búsqueda de equilibrio de nuestro planeta.
Jacinto Rivero Solórzano