¿Está Ecuador listo para El Niño?
Ecuador enfrenta un posible El Niño más intenso, mientras persisten problemas de infraestructura, prevención y adaptación ante eventos climáticos

Ecuador debe reforzar sus sistemas de prevención y respuesta ante lluvias intensas, inundaciones y otros efectos asociados al fenómeno de El Niño y al cambio climático.
El secretario general de la ONU, António Guterres, lo dijo sin rodeos: el mundo entró en una “zona de peligro” de clima extremo. La Organización Meteorológica Mundial calcula que este El Niño podría ser el más fuerte en 70 años y durar hasta febrero de 2027, con sequías severas e inundaciones y tifones en otras regiones, mientras las temperaturas suben aún más por el cambio climático.
Ecuador
El Niño en Ecuador: Guayas, Los Ríos y Manabí entre las provincias más vulnerables
Gabriela Alejandra Echeverria Vásquez
Ecuador vuelve a preguntarse si está preparado
¿Y Ecuador? Sigue haciéndose la misma pregunta: ¿estamos listos? La respuesta hoy sigue siendo incómoda. Ya hubo muertes por lluvias este año y decenas de cantones no tienen plan de acción claro. Y hay que entender algo clave: este El Niño no aparece solo, aparece sobre un planeta más caliente, lo que lo hace más intenso, impredecible y potencialmente más destructivo que en episodios anteriores.
Los problemas de siempre están ahí: puentes y drenajes que colapsan, ciudades construidas sobre esteros y zonas inundables, gobiernos locales que llegan tarde, y el combo de inundaciones, pérdidas agrícolas, alza de precios y proliferación de dengue y enfermedades transmitidas por agua.
Qué debe hacer Ecuador antes de que lleguen las lluvias
Pero también sabemos qué funciona para reducir el impacto:
• No seguir construyendo en zonas de riesgo, y que las obras públicas piensen en el clima que viene, no en el que fue.
• Cuidar manglares y bosques de cuencas altas: funcionan como esponjas naturales, frenan inundaciones mejor y más barato que el cemento.
• Alertas tempranas que lleguen de verdad a la gente, no solo a un boletín técnico que pocos leen.
• Seguros y fondos de emergencia listos antes de la crisis, no improvisos después del desastre.
• Vigilancia epidemiológica activada antes del pico de lluvias, no cuando ya hay brotes de enfermedades.
Prepararse o volver a empezar después de cada desastre
El Niño va a seguir llegando, eso no cambia. Lo que sí depende de nosotros es si cada vez nos agarra reaccionando desde cero o mejor preparados. Frente a un fenómeno de “proporciones gigantescas”, seguir tratando esto como una emergencia de temporada y no como un problema estructural de adaptación climática es la opción más cara que Ecuador puede tomar.