Lo que Ecuador espera
No importa el color de nuestra piel ni donde vivamos, seamos de buena cuna, demostrando nobleza, honradez, espíritu de trabajo y amor al prójimo
Ser de buena cuna significa ser honesto, estudioso, tener buenas costumbres, ser trabajador, tratar a todos con educación y nobleza, y esto es lo que sentí aquella noche, en aquel remedo de debate, al escuchar al joven, para mí casi desconocido, Daniel Noboa. Qué importante es tener dichas cualidades, además de otras como no traer traumas de familia que los convierten en resentidos sociales, en mentirosos, en audaces, en envidiosos; y los ecuatorianos ahora tenemos la dicha de contar con una persona digna de representar a nuestro herido, mancillado y avergonzado país. Claro que año y medio no es nada, pero en tan corto tiempo nos dará un rayo de esperanza. Y ojalá logre hacer conciencia en el pueblo para reelegirlo y por fin vivir en un mejor país.
De oídas conocí a sus padres pues mi hija Marthita Crespo colaboró sin fines de lucro en una gigantesca labor de ayuda social, ‘Nueva Humanidad’, recorriendo por donde vivían familias de mínimos recursos y llevándoles alimentos, todos costeados por la familia Noboa Azín, una obra callada y noble. Eso dice mucho de esta familia.
No importa el color de nuestra piel ni donde vivamos, seamos de buena cuna, demostrando nobleza, honradez, espíritu de trabajo y amor al prójimo.
Martha Jurado R.