La historia detrás de la división que transformó a los Chone Killers
La muerte y captura de sus principales líderes los fracturó en al menos 5 facciones. EE.UU. los designó Organización Terrorista Extranjera y Terrorista Global

Los Chone Killers se dividieron en cinco facciones que disputan el control de Durán.
Lo que debes saber
- Los Chone Killers se dividieron en cinco facciones que disputan el control de Durán.
- Capturas y muertes de cabecillas aceleraron la fragmentación criminal en Ecuador.
- Expertos alertan que la división fortaleció las disputas por narcotráfico y extorsiones.
La historia de los Chone Killers refleja la evolución del crimen organizado en Ecuador: de una pandilla barrial surgida en Guayaquil pasó a ser una de las estructuras criminales más violentas del país.
Sin embargo, el mayor desafío para las autoridades ya no es enfrentar a una sola organización, sino a múltiples facciones que hoy se disputan el control de Durán, uno de los cantones más golpeados por la violencia.
Expertos consultados coinciden en que la fragmentación del grupo, acelerada por la muerte de sus principales líderes, las capturas de cabecillas y la presión estatal, ha generado un escenario más complejo que el existente hace apenas unos años. Lejos de desaparecer, la organización se atomizó y multiplicó los focos de violencia.
El origen de los Chone Killers y su vínculo con Los Ñetas
Los orígenes de los Chone Killers se remontan a la década de 1990, cuando ecuatorianos deportados desde Estados Unidos introdujeron en el país la estructura de Los Ñetas, una pandilla nacida en cárceles de Puerto Rico. Muchos de sus integrantes se asentaron en Guayaquil y Durán, donde combinaron disputas territoriales con delitos como el microtráfico, robos y extorsiones.
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Durante el gobierno de Rafael Correa se impulsó un proceso de pacificación entre pandillas para reducir los homicidios. Aunque la violencia disminuyó temporalmente, varios integrantes mantuvieron actividades ilícitas.
Uno de ellos fue Terry Israel Camacho, alias Trompudo, líder de la facción Los Asesinos en Durán. A inicios de la década de 2010, esta estructura fue absorbida por Los Choneros, organización que buscaba expandir su dominio territorial alrededor de los puertos de Guayaquil.
La alianza con Los Choneros y la expansión criminal
La alianza benefició a ambas partes. Los Choneros obtuvieron acceso a Durán, un punto estratégico para el almacenamiento y movilización de droga hacia las terminales portuarias, mientras que los antiguos Ñetas incrementaron su capacidad operativa y armamentística bajo una nueva identidad: los Chone Killers.
En 2020 comenzó la confrontación abierta entre Chone Killers y Latin Kings por el control de Durán. El asesinato de Jorge Luis Zambrano, alias Rasquiña, líder de Los Choneros, ese mismo año, provocó una ruptura dentro de la organización matriz.
Inicialmente, los Chone Killers se aliaron con Los Lobos y Los Tiguerones en la denominada Nueva Generación. Posteriormente retomaron su vínculo con José Adolfo Macías, alias Fito, hasta su captura en 2025 y posterior extradición a Estados Unidos.

Alias Fred fue capturado en Guayaquil con armas; lo vinculan a Los Chone Killers.
La caída de los cabecillas y la división en cinco facciones
Desde entonces, el grupo ha sufrido sucesivas fracturas. La muerte de Antonio Benjamín Camacho, alias Ben 10, en diciembre de 2024; la captura de Julio Alberto Martínez, alias Negro Tulio, en Panamá; y la persecución de otros cabecillas aceleraron el proceso.
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En julio de 2026, Estados Unidos designó a los Chone Killers como Organización Terrorista Extranjera y Terrorista Global Especialmente Designada, al considerar que la organización había ejecutado ataques contra civiles, policías y funcionarios públicos.
Para Michelle Maffei, especialista en crimen organizado, hoy ya no puede hablarse de un solo grupo. "Los Chone Killers se rompieron en cinco facciones. Tres responden al Negro Tulio, actualmente preso, y mantienen alianzas con sectores de Los Lobos y algunos Tiguerones. Las otras dos operan de forma independiente, intentando sostener sus economías criminales dentro de Durán”.
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Expertos advierten efectos de la fragmentación criminal
A juicio de la investigadora, la fragmentación también evidencia el fracaso de los procesos de pacificación implementados años atrás.
“No hubo una integración real de los antiguos Ñetas ni de los Latin Kings a la sociedad. La ausencia del Estado permitió que estas organizaciones encontraran nuevas formas de generar ingresos”, sostiene.
Como ejemplo menciona el acceso al agua potable en Durán. Según Maffei, la falta de cobertura estatal ha permitido que grupos criminales controlen el negocio de distribución mediante tanqueros, cobrando pagos mensuales a numerosas familias.
Caso
“Cuando estas organizaciones buscan vincularse con la política o con funcionarios públicos es porque necesitan proteger sus operaciones. Eso termina debilitando la justicia y facilita la impunidad”.

Capturan a alias Bob Marley, cabecilla de la banda criminal ChoneKillers en Durán.
La estrategia contra los líderes criminales y sus efectos
Diversos estudios internacionales desarrollados en México y en Colombia concluyen que la llamada estrategia de "decapitación", basada en capturar o eliminar líderes criminales, suele producir efectos contraproducentes en el corto plazo.
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En lugar de desaparecer, las organizaciones se dividen y los nuevos cabecillas inician disputas por el control de territorios, rutas del narcotráfico, extorsiones y mercados ilegales. Ecuador reproduce ese mismo patrón.
Un oficial con conocimiento directo de la situación en Durán explica que la captura de varios líderes abrió una disputa permanente. “Se abrió prácticamente una plaza muy apetecida por su historia y por ser un importante punto de expendio de microtráfico, además de su cercanía al río Guayas. Después del primer fraccionamiento comenzaron enfrentamientos continuos entre las nuevas subfracciones”, explica.
Cuando estas organizaciones buscan vincularse con la política o con funcionarios públicos es porque necesitan proteger sus operaciones. Eso debilita la justicia.
Para la analista en seguridad pública María José Guerra, el fenómeno era previsible, ya que: “Cuando desaparece un líder, las estructuras criminales no desaparecen. Se dividen, se adaptan y generan más puntos de conflicto, porque cada subgrupo quiere controlar territorio, rutas y economías ilícitas”.