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Diario Expreso Ecuador

Una capital diferencia

A partir del 10 de Agosto en Quito se luchó contra las demás provincias de la Audiencia, y a partir del 9 de Octubre en Guayaquil se luchó a favor de ellas

La lucha de Quito era para que se reconozca su primacía administrativa en la Audiencia, es decir, que las autoridades de Popayán, Cuenca y Guayaquil se sujeten a las decisiones de sus autoridades.

La lucha de Quito era para que se reconozca su primacía administrativa en la Audiencia, es decir, que las autoridades de Popayán, Cuenca y Guayaquil se sujeten a las decisiones de sus autoridades.Archivo Expreso

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Quiero destacar una capital diferencia entre dos fechas muy importantes para la historia del Ecuador: el 10 de Agosto de 1809 y el 9 de Octubre de 1820.

La diferencia: a partir del 10 de Agosto en Quito se luchó contra las demás provincias de la Audiencia de Quito, mientras que a partir del 9 de Octubre en Guayaquil se luchó a favor de las demás provincias de la Audiencia de Quito. Es justo lo opuesto.

La lucha de Quito en contra de las demás provincias era para que se reconozca su primacía administrativa en el ámbito de la Audiencia de Quito, es decir, que las autoridades de Popayán, Cuenca y Guayaquil se sujeten a las decisiones de las autoridades quiteñas. Quiso dejar de ser una audiencia subordinada: este movimiento fue de corte autonomista, a fin de romper la sujeción de Quito a una audiencia superior situada en la capital de un virreinato y empezar a comportarse como una capitanía general del Reino de España, a la manera de Guatemala, Venezuela y Chile.

Dos gestas y dos propósitos opuestos

La lucha de Quito se hizo contra los franceses, en defensa del rey español Fernando VII, cautivo en Valençay. Para los quiteños, la lucha contra el ‘Tirano de Europa’ (así llamaban a Napoleón) debía tener un carácter continental, orientado “al individuo objeto de morir por Dios, por el Rey y la patria. Esta es nuestra divisa, esta será también la gloriosa herencia que dejemos a nuestra posterioridad”, como se puede leer en la proclama firmada en Quito y dirigida a los pueblos de América, del 16 de agosto de 1809. La posterioridad recuerda el 10 de Agosto de 1809 como una lucha contra los españoles, que no lo fue.

La lucha de Quito para imponer su primacía dentro de una porción del Reino de España terminó en un rotundo fracaso. Ni Popayán, ni Cuenca, ni Guayaquil, consintieron su idea. Todo lo contrario: resistieron, rechazando a sus emisarios y haciéndole la guerra. Pronto (fueron 76 días de un gobierno presidido por una “Alteza Serenísima” en defensa de su rey y “señor natural”), el 24 de octubre de 1809, Quito claudicó.

El 9 de Octubre de 1820 es diferente, porque fue una lucha por la independencia y por el cambio a un régimen republicano y electivo, que marcó el inicio de la lucha de Guayaquil por independizar a sus provincias vecinas del yugo de los españoles. A raíz de su independencia, Guayaquil constituyó una milicia para luchar por la libertad de otros. Su lucha sí fue contra los españoles, sin nombres rimbombantes y con el apoyo de un pueblo reunido en el cabildo abierto que se convocó la mañana del 9 de Octubre (el 10 de Agosto se hizo prescindiendo del cabildo quiteño).

La libertad de todos

La lucha que emprendió Guayaquil por la libertad de sus provincias vecinas se fundió en un gran empeño colectivo, con fuerzas del Norte y del Sur, que fue coronado por el éxito en 1824, año que marcó la expulsión de los españoles de sus dominios conquistados el siglo XVI. El gran cantor de esta gesta fue un guayaquileño, José Joaquín Olmedo.

Unos años antes, en 1822, se había independizado a Quito de España. En Guayaquil, apenas se conoció la noticia del triunfo en Pichincha, se mandó a publicar un bando que avisaba del magno hecho a la población: “Guayaquileños: Quito es ya libre: vuestros votos están cumplidos”.

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