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Diario Expreso Ecuador

Juventud

Las bandas seducen a los menores para ser ‘vuelteros’

Policía detectó adolescentes en más de la mitad de organizaciones intervenidas en Manabí. Amigos, líderes, redes sociales y amenazas son las vías de captación

Manabí. Los sectores pesqueros están entre los lugares donde la Policía advierte el reclutamiento de menores.

Manabí. Los sectores pesqueros están entre los lugares donde la Policía advierte el reclutamiento de menores.GUSTAVO GUAMAN /Expreso

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Lo que debes saber

  • Las organizaciones criminales en Ecuador (especialmente en zonas pesqueras de Manabí) reclutan activamente a menores de edad.
  • Los adolescentes se inician en labores menores como vigilantes ('ojos') o transportistas de droga ('vuelteros') y pueden llegar a escalar hasta el sicariato.

Entre las distintas alertas que el coronel William Calle ha escuchado en Manabí hay una que resume hasta dónde puede llegar la influencia del narcotráfico sobre los menores. “Especialmente en estos sectores pesqueros, muchos niñitos quieren ser ‘vuelteros’”, contó el comandante de la Zona 4 de la Policía Nacional.

En ese entorno, ‘vueltero’ es el término utilizado para quien transporta droga. Calle explica que algunos menores observan a personas que pasan de tener lo básico a exhibir casas grandes o vehículos nuevos, y ellos terminan tomando como referencia ese estilo de vida. “Están cogiendo el ejemplo de los capos”, lamentó.

Menores dentro

La preocupación policial no se limita a comentarios escuchados en los barrios. Calle aseguró que de aproximadamente 30 organizaciones delictivas intervenidas por la Policía en su jurisdicción, en unas 16 o 17 se había detectado la presencia de menores de edad.

Sus funciones tampoco son siempre las mismas. Según el comandante, pueden empezar como ‘ojos’ de una organización, realizar tareas menores y luego escalar dentro de la estructura. Otros son utilizados para entregar panfletos extorsivos, incendiar vehículos o cometer asesinatos.

Al ser consultado sobre 28 presuntos sicarios detenidos durante el período al que se refería en la entrevista, Calle calculó que del 8 % al 10 % eran menores. Aclaró, sin embargo, que el uso de adolescentes va más allá del sicariato.

Una encuesta

El fenómeno también aparece en los datos. Un estudio del Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado (OECO) realizó 2.965 encuestas anónimas a adolescentes de entre 12 y 17 años en nueve ciudades del país, entre ellas Manta y Portoviejo. El levantamiento se efectuó entre octubre y diciembre de 2024 y es el más reciente de la entidad a la fecha.

De los encuestados, 122 respondieron afirmativamente cuando se les preguntó si pertenecían a una banda delictiva. Equivalían al 4,11 % de la muestra.

El propio estudio advierte que esos 122 casos no representan el universo de menores vinculados a grupos criminales del país. Además, al tratarse de respuestas de los propios adolescentes, pueden existir casos no declarados o respuestas condicionadas por el entorno.

Más jóvenes en Manabí

Al separar los resultados de Manabí, el estudio encontró una particularidad: entre los adolescentes encuestados en la provincia que declararon pertenecer a una organización delictiva, el 66,6 % tenía entre 12 y 14 años.

La encuesta también preguntó por el primer acercamiento de los adolescentes a las organizaciones. Las opciones eran cuatro: recibir ayuda de un amigo, sentirse atraído por el líder de la banda, ser contactado mediante una red social o ingresar bajo amenaza u obligación.

El mecanismo mencionado con mayor frecuencia fue la ayuda de un amigo. Después aparecieron la atracción por el líder, el contacto mediante redes sociales y finalmente la amenaza o la obligación.

Las redes tienen mayor presencia entre los más pequeños. El 16,7 % de los adolescentes de 13 años que reportaron un primer acercamiento a mafias, señalaron las redes sociales; entre los de 14 años fue el 10 %; y entre quienes tenían 16 y 17 años, el porcentaje conjunto bajaba al 7,35 %.

También aparece la coerción. Entre los adolescentes vinculados, el 8,3 % de los de 13 años y el 7,5 % de los de 14 señalaron haber sido amenazados u obligados. Entre quienes tenían de 15 a 17 años, la proporción fue del 3,05 %.

El hogar pesa

La investigación encontró asociaciones importantes dentro del entorno familiar. Entre quienes percibían su hogar como inseguro, la vinculación a un grupo de delincuencia organizada se asociaba con un incremento del 47,1 %. Haber sufrido humillaciones dentro de casa aparecía asociado con un 20,5 % más.

Tener un familiar dentro de una organización también marcaba diferencia: la probabilidad de vinculación era 19,55 puntos porcentuales mayor. Tener conocidos integrantes de una banda se asociaba con 11,5 puntos porcentuales adicionales.

Calle ha visto esa relación en terreno. Mencionó casos en los que las actividades criminales alcanzan a distintas generaciones de una misma familia y dijo que en determinados sectores existe un fuerte reclutamiento de menores.

Ser el ‘capo’

Bandas criminales reclutan adolescentes desde los 12 años en Guayas, Manabí y Pichincha.

Bandas criminales reclutan adolescentes desde los 12 años en Guayas, Manabí y Pichincha.Christian Vinueza / Expreso

El estudio encontró otro factor: la aspiración. Por cada punto que aumentaba la percepción de que ingresar en el futuro a una organización criminal era posible, la asociación con pertenecer a uno de estos grupos aumentaba 42,8 %.

La relación era todavía mayor entre quienes imaginaban convertirse en líderes: esa aspiración se asociaba con un incremento del 46,6 % en la probabilidad de pertenecer a una organización. El informe vincula esos resultados con la idealización de estilos de vida que ofrecen reconocimiento o elevados ingresos económicos.

Es precisamente el fenómeno que Calle describe cuando habla de los ‘vuelteros’: menores que observan el cambio económico de quienes entran al negocio ilícito, por lo cual terminan viendo a los capos como referentes.

Armas para el respeto

Muchos niñitos quieren ser ‘vuelteros’ (...), porque ven a gente con lo básico y luego ‘asoma’ con una casa.William Calle, comandante de la Zona 4

La vinculación también se refleja en el uso de armas. De los adolescentes encuestados que reconocieron pertenecer a un grupo de delincuencia organizada, el 34,4 % (42 menores) afirmó haber portado un arma para protegerse o para sentirse respetado.

El análisis estadístico encontró que quienes dijeron haber portado un arma con esos fines presentaban una asociación 23,8 % mayor con la pertenencia a un grupo de delincuencia organizada.

El dato adquiere otra dimensión frente a la violencia que golpea a los menores. El boletín anual de homicidios del OECO reporta que en 2025 el 91,2 % de los homicidios de niños y adolescentes fue cometido con armas de fuego.

Ese mismo año, el 96 % de las muertes violentas de menores estuvo asociado a actividades criminales. En el año 2020 esa proporción había sido del 42,34 %.

Calle describe el recorrido que ha encontrado la Policía en algunos casos: menores que comienzan haciendo trabajos pequeños, después reciben dinero y escalan posiciones dentro de las organizaciones mafiosas. Algunos, asevera, llegan al sicariato desde la adolescencia. Y muchos terminan convertidos también en víctimas de la misma violencia.

Las familias (suelen) tener muy pocos recursos para sobrellevar la captación de un adolescente.Emilio Carrillo, docente

  • 1.104 muertes de jóvenes de 12 a 17 años con el uso de armas, entre el 2020 y junio de 2025.
  • 45,5 % más muertes de menores entre 2024 y 2025. El grupo más afectado fue el de 15 a 19 años.
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