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Diario Expreso Ecuador

Menores en bandas criminales en Ecuador: Las redes que capturan a la infancia

Mafias en Guayaquil y Durán reclutan a niños desde los 9 años ante la deserción escolar y la falta de un plan estatal de reinserción social

Archivo. El reclutamiento de menores no solo ocurre en la zona 8, conformada por Guayaquil, Durán y Samborondón; Manabí, provincia costera, sufre la misma problemática.

Archivo. El reclutamiento de menores no solo ocurre en la zona 8, conformada por Guayaquil, Durán y Samborondón; Manabí, provincia costera, sufre la misma problemática.AG

Gabriela Alejandra Echeverria Vásquez

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Las claves

  • Las mafias en Guayaquil y Durán reclutan de forma sistemática a niños desde los 9 años para sicariato y extorsión.
  • La exclusión de 450.000 menores del sistema educativo los deja vulnerables ante el crimen organizado.
  • Las bandas aprovechan las debilidades del sistema penal juvenil y la falta de planes reales de reinserción.

“Mi hijo tenía 14 años cuando comenzó a llegar con dinero a la casa. Me decía que trabajaba descargando camiones, pero un día dejó de volver. Cuando apareció, ya andaba armado”. 

(Te invitamos a leer: Ataque armado en Guayaquil deja sin vida a un menor de edad)

Niños armados en Guayaquil: Una estrategia sistemática

La voz de una madre se quiebra al recordar cómo perdió a su hijo sin que este hubiera muerto. El adolescente continúa vivo, pero ya no pertenece a su familia. Ahora responde a las órdenes de una organización criminal.

 A cientos de kilómetros de allí, un policía que patrulla los barrios más conflictivos de Guayaquil resume la crisis en una frase que retumba entre los expedientes judiciales: “Cada vez encontramos muchachos más pequeños empuñando armas más grandes”.

Algunos aún conservan el uniforme escolar; otros apenas superan los 12 años. La mayoría proviene de sectores marcados por la pobreza, la violencia y la ausencia del Estado.

Esa es la nueva realidad que enfrenta Ecuador. Las organizaciones criminales ya no solo buscan controlar las rutas del narcotráfico, las extorsiones o el microtráfico. También disputan otro territorio: la infancia.

En los últimos años, el reclutamiento de niños y adolescentes ha dejado de ser un fenómeno aislado para convertirse en una estrategia sistemática de las bandas criminales. Los menores ya no son utilizados únicamente como vigilantes o vendedores de droga. Hoy transportan armas, cobran extorsiones, participan en secuestros y, en los casos más extremos, ejecutan asesinatos por encargo.

Crisis educativa y exclusión: El caldo de cultivo de las mafias

La exministra de Inclusión Económica y Social, Berenice Cordero, atribuye el aumento de la vulnerabilidad de niños y adolescentes a la falta de políticas sociales sostenidas. A su juicio, la ausencia de un Estado capaz de garantizar derechos básicos ha creado las condiciones para que cada vez más menores queden expuestos al reclutamiento por parte de organizaciones criminales. 

Las Fuerzas Armadas se han desplegado a lo largo del territorio para controlar el repunte de violencia.

Las Fuerzas Armadas se han desplegado a lo largo del territorio para controlar el repunte de violencia.Archivo Expreso

Uno de los factores que destaca es la exclusión educativa. “Cerca de 450.000 niños, niñas y adolescentes fueron expulsados del sistema educativo”, afirma, al citar el informe 2025 del Ministerio de Educación. 

Para Cordero, no se trata de una decisión de los estudiantes de abandonar las aulas, sino de una consecuencia de las fallas del propio sistema. 

(Esto también te puede interesar: Operativos Libertad: 13 detenidos por red de extorsión en Ecuador)

Territorios marcados por la pobreza y el abandono

Las cifras reflejan apenas una parte del problema. Según registros de la Policía Nacional, Manabí atraviesa una tendencia creciente en el aislamiento de adolescentes involucrados en delitos. Entre enero y los primeros días de mayo de 2026, 108 menores de entre 12 y 17 años fueron aislados por diferentes infracciones penales.

Sin embargo, detrás de esa cifra existe un fenómeno mucho más complejo. Para los investigadores policiales, los adolescentes que llegan al sistema de justicia representan únicamente la parte visible de una estructura mucho mayor que continúa captando menores en barrios vulnerables.

Una fuente policial consultada por EXPRESO sostiene que el verdadero desafío comienza después de la detención. “Los menores cumplen parcialmente las medidas socioeducativas o las evaden. Después regresan a las calles y vuelven a integrarse a las organizaciones criminales porque prácticamente no existen procesos efectivos de reinserción”. 

Las bandas criminales están captando adolescentes cada vez más jóvenes, entrenándolos para matar y aprovechando las debilidades del sistema.

Situación actual

La preocupación aumenta porque las bandas conocen las limitaciones del sistema penal juvenil y aprovechan esa condición para utilizar a adolescentes como ejecutores de delitos de alto impacto. Sin embargo, el problema no responde únicamente al crecimiento del crimen organizado.

 El Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado (OECO), en su estudio sobre la vinculación de niños, niñas y adolescentes con organizaciones, concluye que la expansión del fenómeno ocurre en un contexto de deterioro de los indicadores sociales y del desarrollo del país.

Es decir, las bandas no solo reclutan donde existe violencia. También llegan a territorios marcados por la pobreza, el abandono escolar, el desempleo familiar y la ausencia institucional.

Durán: El centro logístico donde se disputa la niñez

Durán ha sido fuertemente golpeada por la violencia que han generado los enfrentamientos por el control del puerto. “Durán es como una gran bodega de exportación de todo lo que sale por el puerto”, dijo Santiago Gavilanes, subcomandante de la Policía en Durán. “Así que es un lugar estratégico para contaminar los contenedores con droga”.

En Durán y zonas aledañas, tres de cada diez detenidos son menores de edad, y “las organizaciones criminales como los Chone Killers y Latin Kings reclutan a niños desde los 9 o 10 años para utilizarlos como “campaneros”, extorsionadores, distribuidores de drogas y sicarios”, agrega.

Archivo. Los menores de edad también son captados por las organizaciones criminales para cometer delitos.

Archivo. Los menores de edad también son captados por las organizaciones criminales para cometer delitos.ALEX LIMA

Los rostros de la niñez y adolescencia en los delitos en Ecuador 

El pasado 10 de mayo, dos adolescentes ecuatorianos de 14 y 15 años fueron aislados en Manta por receptación luego de ser encontrados con una motocicleta robada. El comandante policial de la Zona 4, William Calle, resumió la gravedad del fenómeno: “Aquí, a cualquier muchachito, usted le da sus $200 y le pega un tiro.”

Por otro lado, la historia de un adolescente de apenas 13 años sintetiza las falencias del sistema. El 28 de febrero de 2026 fue aislado durante un operativo ejecutado en el sector La Pradera, en Manta. Dentro de un taxi, la Policía encontró armas, municiones, explosivos y droga. Las investigaciones lo vincularon con la organización criminal Los Lobos

Finalmente, la Fiscalía identifica cuatro estrategias: manipulación emocional, promesas de protección, entrega de comida o dinero y coerción mediante amenazas o violencia. Ellos se encargan de: vigilar una esquina, transportar droga, avisar sobre movimientos policiales, cobrar extorsiones, llegan las armas y homicidios.

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