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Diario Expreso Ecuador

Ola de calor en Europa: 300 millones de personas expuestas a ozono peligroso

El observatorio Copernicus alerta que el calor extremo expuso a 300 millones de europeos a niveles de ozono nocivos y disparó la mortalidad

Turistas buscan sombra bajo sombrillas en playas europeas durante la ola de calor.

Turistas buscan sombra bajo sombrillas en playas europeas durante la ola de calor.Foto: EFE

Valeria Alvear
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Europa enfrenta uno de los periodos más calurosos de su historia este 2026. Según el observatorio europeo Copernicus, el mes de junio estuvo marcado por una intensa ola de calor que expuso a unos 300 millones de ciudadanos a niveles peligrosos de ozono. 

Lejos de dar una tregua, las temperaturas continúan en ascenso esta semana; el continente ya padece su tercera ola de calor consecutiva y se prevé que las alertas extremas se prolonguen en países como Francia hasta mediados de julio. Los expertos advierten que estos episodios son cada vez más frecuentes e intensos en la región.

Un mes de junio con récords históricos de temperatura

De acuerdo con el informe mensual de Copernicus, la temperatura media en Europa occidental alcanzó los 20,74 ºC durante junio, lo que representa más de 3 ºC por encima del promedio registrado entre 1991 y 2020. Con este incremento, el fenómeno batió el récord anterior establecido apenas en junio de 2025, consolidando una tendencia alarmante en el continente.

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El impacto del cambio climático en la salud pública

Estas anomalías térmicas no son una coincidencia, sino la consecuencia directa del cambio climático impulsado por la actividad humana. Este factor no solo intensifica los eventos meteorológicos, sino que además dispara la contaminación por ozono troposférico, un contaminante gaseoso que se genera por reacciones químicas ambientales bajo el sol extremo y que está estrictamente vinculado al desarrollo de asma y daños pulmonares crónicos.

Un análisis exclusivo de la organización Global Witness, compartido con la AFP, reveló que durante la ola de calor del 21 al 28 de junio, cerca de 300 de los 450 millones de habitantes de la Unión Europea respiraron aire nocivo. Esta alarmante cifra incluye a unos 100 millones de niños y adultos mayores, los sectores más vulnerables de la población.

Ciudadanos buscan sombra frente a temperaturas extremas vinculadas al cambio climático.

Ciudadanos buscan sombra frente a temperaturas extremas vinculadas al cambio climático.Foto: EFE

Los combustibles fósiles y la aceleración del calentamiento global

Flossie Boyd, director de Global Witness, calificó al ozono como una "amenaza invisible" que evidencia cómo las sociedades se ven obligadas a vivir en condiciones de riesgo debido a la dependencia de los combustibles fósiles. El estudio de la organización se fundamentó en los registros de 162 estaciones de monitoreo de la calidad del aire en la Unión Europea.

En paralelo, los océanos globales también registraron las temperaturas más altas jamás vistas para un mes de junio, impulsados en parte por el desarrollo del fenómeno de El Niño en el Pacífico. 

Samantha Burgess, responsable estratégica del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (CEPMPM), enfatizó que el cambio climático dejó de ser una estadística abstracta del futuro para convertirse en una realidad que altera el día a día. 

"Europa se está calentando mucho más rápido que la media mundial debido a cambios en la circulación atmosférica", señaló Burgess, instando a alcanzar las emisiones netas cero de forma urgente.

Las consecuencias letales de los domos de calor

El origen meteorológico de la última crisis de junio se debió a un "domo de calor", un sistema de alta presión que actúa atrapando las altas temperaturas en la superficie. Científicos de la red World Weather Attribution confirmaron que este escenario habría sido "prácticamente imposible" sin el factor del calentamiento global.

Los efectos de este fenómeno van mucho más allá de los golpes de calor inmediatos, manifestándose en un repunte severo de la mortalidad días después. En Bélgica se reportaron 1.747 muertes adicionales durante junio; en Francia, los decesos superaron en más de 2.000 la media habitual en solo una semana, mientras que España registró más de 1.000 fallecimientos extra. 

Finalmente, la investigación de la AFP determinó que más de dos tercios de la población europea (unos 410 millones de personas) soportaron temperaturas superiores a los 35 °C en la segunda mitad de junio, un panorama seco que además facilitó la propagación de graves incendios forestales en la península ibérica y el sur francés.

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