
Riachuelos convertidos en balnearios en Guayaquil: riesgos y controles municipales
Familias aprovechan espacios naturales en Guayaquil, como un río estacional en la vía a la costa
Un río estacional que aparece cada invierno en el kilómetro 18 de la vía a la costa, frente a la comuna Puerto Hondo, se ha convertido en un punto de encuentro para decenas de familias en Guayaquil. En medio del calor, este cauce temporal funciona como un balneario improvisado donde visitantes buscan refrescarse entre piedras, música y comida al aire libre.
El sitio, conocido entre habituales como “el río de la PH”, se activa entre enero y mayo, cuando las lluvias alimentan el flujo de agua. Aunque su profundidad es baja en varios tramos, la escena cambia según el nivel del cauce.
Aun así, cada fin de semana se repite la misma postal: carros estacionados a un costado de la vía, parlantes encendidos y grupos que bajan por un talud para instalarse junto al agua.
Alrededor del riachuelo también se ha generado una dinámica económica informal. Comerciantes montan puestos temporales para vender comida típica y bebidas, aprovechando la afluencia de visitantes.
Quienes llegan al lugar destacan el ambiente familiar y la cercanía con la ciudad. Algunos incluso atribuyen propiedades al agua y a los minerales de las piedras, que usan como mascarillas caseras. Sin embargo, detrás de esa experiencia de ocio hay factores de riesgo que no siempre son visibles para los usuarios.
¿Cuáles son los factores de riesgos por la utilización de espacios naturales de Guayaquil?
Xavier Salgado, especialista en agroecología y desarrollo sostenible, advierte que este tipo de espacios forman parte de un ecosistema sensible. Señala que cualquier intervención humana —desde la acumulación de basura hasta descargas clandestinas— puede alterar el equilibrio del estero Salado y sus ramales, afectando tanto la calidad del agua como la fauna del entorno.
Además del impacto ambiental, el experto alerta sobre la falta de control en puntos cercanos, como la comuna Puerto Hondo. Según indica, no existe una presencia sostenida de seguridad ni de servicios básicos como atención médica, vigilancia o control de tránsito.
A esto se suma la cercanía con zonas de manglar, donde habitan especies como aves y reptiles, lo que incrementa la necesidad de regulación.
Salgado también cuestiona el estado general del sector de Puerto Hondo, al que considera un balneario con potencial desaprovechado.
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Menciona problemas de infraestructura, ausencia de iluminación, vías deterioradas y escasa actividad comercial formal, incluso en horarios de alta afluencia. Para él, la situación refleja una falta de articulación entre el Municipio y el Gobierno central.
"Se debe hacer un plan de convivencia entre los ciudadanos y el cuidado del estero, se debe repotenciar la conservación de este lugar como es este estero de Puerto Hondo, llevando un plan integral como desarrollo sostenible entre lo económico, social y ecológico, sin descartar la seguridad", expone Salgado.
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