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Nicole Campos: la artista que convirtió a Guayaquil en inspiración internacional
Desde sus primeras exposiciones en Guayaquil hasta mostrar sus obras en España, Nicole ha construido una carrera marcada por el color y la perseverancia

Nicole Campos llevó un pedazo de Guayaquil a España a través de su arte.
Esta historia forma parte de "Ellas para Ellas: Mujeres que mueven Guayaquil", el especial de EXPRESO por los 491 años de la ciudad, que reúne a mujeres cuyas ideas, liderazgo y trabajo transforman la urbe desde distintos ámbitos. En esta entrega, conocemos la trayectoria de Nicole Campos, arquitecta y pintora guayaquileña que logró exhibir sus obras en España, convirtiéndose en un referente del arte local con proyección internacional.
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Los inicios de una vida artística
Nicole Campos recuerda que su acercamiento al arte comenzó desde la infancia. “Siempre desde pequeña estuve muy relacionada al tema del arte. Mis padres me inculcaron mucho la experimentación con colores, con pinturas, con muchos materiales”, relata. Esa curiosidad inicial se convirtió en una pasión que la acompañó durante toda su vida.
Su formación en arquitectura le dio una mirada distinta sobre la composición y el equilibrio, elementos que luego trasladó a la pintura. En sus primeras exposiciones en Guayaquil, exploró la naturaleza, la figura humana y escenas llenas de movimiento, siempre con un uso expresivo del color.
La ciudad fue su primer escenario y también su inspiración. “Mi estilo creo que es bastante vibrante, alegre, es lleno de colores, es un poco el reflejo de Guayaquil, de su ciudad que tiene un ritmo muy particular”, explica. Esa energía guayaquileña se convirtió en la esencia de su obra.

Nicole Campos convirtió los colores y la energía de Guayaquil en obras que llegaron hasta Madrid y Mallorca.
El desafío de abrirse camino
Como toda artista emergente, Campos enfrentó dificultades al inicio de su carrera. “Sentirme pequeña al lado de todos estos gigantes del arte fue un reto”, confiesa.
"Me sentía muy chiquita al lado de estos grandes pintores que han existido en Guayaquil"
Sin embargo, encontró en la ciudad un espacio fértil para crecer. “Ecuador y Guayaquil en especial es una ciudad que te permite crecer muchísimo, donde hay muchísimas oportunidades. Creo que el límite más grande es el que se pone uno mismo, y ese es el que hay que vencer”, reflexiona.
Su perseverancia la llevó a consolidarse en la escena artística local, con ocho exposiciones nacionales que le permitieron mostrar su estilo y conectar con públicos diversos. Cada muestra fue un paso más en la construcción de su identidad como pintora.
El salto internacional: España como escenario
El gran hito de su carrera llegó cuando logró exhibir sus obras en España, específicamente en Madrid y Mallorca. Sin embargo, el camino no fue sencillo. Nicole recuerda que al llegar, la galería donde iba a presentar su trabajo le cerró las puertas en el último minuto. “Me dijeron que no, y fue un golpe duro porque ya estaba allá con mis obras listas”, relata.

Después de tocar varias puertas pudo exhibir sus pinturas en España-
Lejos de rendirse, decidió escribir directamente a varias galeristas en busca de una oportunidad. “Les escribí a todas las galerías posibles, y de esas, dos me dieron respuesta positiva”, cuenta. Esa perseverancia le permitió finalmente mostrar su arte en escenarios internacionales, demostrando que la determinación puede abrir puertas incluso en momentos adversos.
Para ella, estas exposiciones fueron más que un logro personal, significaron llevar un pedacito de Guayaquil al mundo. “Cuando uno lleva su obra a otro país es llevar un pedacito de Guayaquil, de Ecuador a otro lugar”, afirma. En España, sus cuadros vibrantes y llenos de color se convirtieron en un puente cultural entre su ciudad natal y los espectadores europeos.
La sensibilidad femenina en el arte
Para Nicole, ser mujer artista implica un reto adicional, pero también una ventaja. Ella considera que la sensibilidad femenina es una fuerza que permite mirar el mundo con otros matices y proyectar emociones únicas en cada obra. Esa capacidad de transformar la vulnerabilidad en potencia ha sido clave en su trayectoria, pues le ha permitido sostener su voz en un espacio donde muchas veces predominan figuras masculinas.
Campos reconoce que las mujeres tienen una particularidad que las distingue en el arte: la perseverancia y la capacidad de no rendirse. “Como mujer tenemos una sensibilidad muy particular que no todo el mundo tiene y que podemos aprovecharla mucho a nuestro favor. Somos personas muy luchadoras que nunca se rinden”, asegura. Su experiencia confirma que esa sensibilidad, lejos de ser una debilidad, es un recurso invaluable para crear y conectar con el público.
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Además, su mensaje a las jóvenes artistas es inspirador. Ella insiste en que todas pueden intentarlo y abrirse camino, incluso en escenarios internacionales. “Si uno puede y uno lo intenta, eso quiere decir que todos podemos intentarlo. Hay mujeres con mucho éxito guayaquileñas que han representado a nuestra ciudad, a nuestro país internacionalmente, y creo que si ellas pueden, nosotras también podemos”, afirma.
La huella en Guayaquil y el futuro del arte
Campos reconoce que su aporte a la ciudad está en cada obra que llega a un hogar. “Cada obra que yo hago es un pedacito de mí que se va al hogar de una persona. Esa huella son mis obras, las que se van quedando en diferentes casas de Guayaquil, de Cuenca, de Quito, e incluso internacionalmente”, comenta.
Además, su trabajo ha puesto el nombre de Guayaquil en escenarios internacionales, creando puentes culturales y demostrando que desde esta ciudad se pueden tejer diálogos con otras escenas artísticas. “Espero que mi ciudad me siga abriendo los brazos como lo ha hecho hasta ahora, que ha sido realmente maravilloso”, añade.