Guayacanes se une para rechazar a un ‘vecino’ seco
En el parque de los Niños solo hay troncos de los árboles. El césped ha desaparecido Las camineras y el alumbrado sufrieron daños durante la poda

Las ramas secas de los árboles del parque de los Niños, en Guayacanes, fueron cortadas. Hoy solo están los troncos y aún no llega la reforestación prometida por el Municipio.
Tener cerca de casa un parque con zonas verdes, sitios para pasear y perfectos para que los más pequeños puedan jugar, es algo que los residentes de la ciudadela Guayacanes anhelan desde hace más de 20 años.
Lo que podría ser un gran atractivo se ha convertido en una molestia, tal como denuncian los moradores de ese sector del norte de la urbe, quienes aseguran que tienen como ‘vecino’ a un parque rodeado de troncos secos, camineras destruidas, luminarias dañadas, juegos infantiles deteriorados y césped marchito por la falta de riego.
“Preferiría vivir frente a un cementerio y no al lado de este sitio lúgubre”, indica Johnny Álvarez, quien lleva dos décadas residiendo en la zona, el mismo tiempo que tiene el parque en total abandono.
Hace un mes, cuadrillas del Municipio de Guayaquil procedieron a cortar siete árboles vetustos que rodeaban el parque de los Niños, que colinda con las manzanas 136, 137 y 138, cuyas ramas sin hojas caían con facilidad en el perímetro, techos y cerramientos de las casas aledañas.

Las camineras, el suelo y todo el área del parque están resquebrajados. Los vecinos de este sector desean que esta área vuelve a ser verde.
“El Municipio nos prometió que luego de la poda, que era algo emergente, cuadrillas de la Dirección de Áreas Verdes vendrían a sembrar nuevos arbustos para que el área recobre su verdor. Pero hasta ahora estamos esperando que eso se cumpla. Nos están tomando el pelo y no es la primera vez que lo hacen”, reprocha Álvarez, mientras recorre el sitio junto a EXPRESO y otros vecinos.
Durante la caminata, Paola Pinos, presidenta del comité promejoras de Guayacanes, menciona que este parque se ha vuelto un ‘dolor de cabeza’ para el vecindario.
“Las camineras están destruidas luego de que un tractor y una camioneta ingresaron al área para remover la maleza que había crecido con la lluvia del invierno pasado. Se llevaron el monte, pero dejaron cuarteado todo el cemento. Aquí ya no se puede caminar porque corremos el peligro de caer y golpearnos”, denuncia.
La líder lamenta que los niños no tengan un lugar adecuado para jugar y que los adultos tampoco puedan distraerse, porque en el parque no hay juegos infantiles en buen estado ni tampoco maquinarias para ejercitarse, como sí los hay en otros sectores de Guayaquil.
“Ya no sabemos qué hacer ni a quién acudir para que este parque sea regenerado de manera integral, para que así termine el calvario de todos los residente que somos vecinos de una zona seca y gris”, recalca Pinos, mientras tropieza con varios cables que caen desde las luminarias.

Solos los troncos de los árboles podados se observan en uno de los parques de la ciudadela Guayacanes.
Dulce María Sánchez, vicepresidente del comité, explica que ese cablerío quedó colgado desde hace más de un mes, cuando fueron cortadas las ramas secas y podados los árboles. “Pocas son las luminarias que están funcionando. Eso nos preocupa, ya que el parque está oscuro desde que empieza la noche y se vuelve un lugar peligroso. Tenemos miedo de que los delincuentes aprovechen esta situación para cometer fechorías”, alerta.
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A su paso se observan tres de los cuatro bancos de cemento que los integrantes del comité promejoras habían pintado con recursos obtenidos por autogestión (bingos, tómbolas, venta de comida, entre otras actividades).
Uno de ellos estaba en el piso, destrozado. “Los fierros internos se doblaron por vetustos y no pudimos salvarlo”, menciona Hilda López, secretaria del comité, quien agrega que seguirán insistiendo ante el Cabildo hasta lograr la regeneración integral de esta área.