Ferias de proyectos: Las aulas de Guayaquil incuban las soluciones de los problemas cotidianos
Estudiantes de COPOL e IPAC exponen prototipos proyectos que van de la energía limpia a la literatura. Destacan la importancia de que el alumno elija el reto

Feria de proyectos de COPOL
Los problemas más complejos de la cotidianidad encuentran soluciones en las aulas; no necesariamente universitarias, pues desde la escuela primaria la ciencia da destellos de esperanza.
Dos ferias estudiantiles coincidieron en la misma semana en planteles distintos: COPOL (Guayaquil) e IPAC (Samborondón). El propósito de ambas fue orientar a los alumnos a aplicar lo aprendido en clase en proyectos que abarcan desde la ingeniería hasta la literatura.
Proyectos innovadores
Porque una feria no es únicamente cuestión de tubos de ensayo y químicos. Valeria Oquendo, por ejemplo, escribió una novela: “Donde termina mi cuerpo”; una ficción basada en la experiencia de una amiga suya y su odisea médica de lidiar con la endometriosis.

Valeria Oquendo ilustró sobre la endometriosis.
Su obra fue parte de la feria de Proyectos Personales de COPOL. Su rector, Rodolfo Chang Hi-Fong, recorrió la muestra y recordó los resultados mundiales de las pruebas PISA; por ello, sostiene que el modelo educativo debe priorizar la experimentación. “Buscamos que resuelvan problemas personales y de su entorno. Así, la ciencia, las matemáticas y la tecnología tienen una aplicación práctica”, dijo a EXPRESO.
Las propuestas de los alumnos apuntaron a temas coyunturales, como la crisis energética: Thomas Alarcón desarrolló una baldosa que genera electricidad con las pisadas; Juan Diego Esteves propuso un sistema de alumbrado solar; y Frank Tapia diseñó una turbina eólica.

Juan Diego Esteves muestra su proyecto de iluminación.
Ante la dificultad que suelen representar las matemáticas, Marcus Pozo programó un videojuego con estética retro de Nintendo. A través de una narrativa interactiva con diálogos y jefes finales, enseña fracciones. “Para que quede bien hasta me desvelé; tardé siete meses en desarrollarlo”, cuenta el alumno.

La feria tuvo la participación de estudiantes de la secundaría.
En Samborondón, la sección primaria del IPAC también apostó por el ingenio práctico. “Nos importa que aprendan de experiencias reales y no solo de simulaciones. Vienen trabajando en esto de tres a cuatro meses”, explica Daysi Orellana, directora de primaria de la institución.
Guayaquil
Los inventos que nacen en las aulas y buscan cambiar realidades sociales
Thais Urdánigo Núñez
Allí, niños de segundo a séptimo de básica tradujeron sus materias en prototipos funcionales: desde la creación de estaciones meteorológicas caseras y filtros naturales para purificar el aire, hasta simulaciones financieras mediante el diseño de parques de diversiones y recorridos sobre el paso del trueque a la inteligencia artificial.

Foro de proyectos en el IPAC.
Que los estudiantes elijan el reto
Para Cindy Heredia, docente de la Facultad de Educación de la Universidad Casa Grande, estas dinámicas demuestran la sensibilidad de los jóvenes para identificar problemáticas sociales, pero advierte que el valor real radica en lo que ocurre antes de la exposición.
“Es fundamental saber quién define la agenda: si el problema lo impone el docente o nace del estudiante”, analiza la catedrática. Según Heredia, el aprendizaje se consolida cuando el alumno tiene poder de decisión tanto en el diagnóstico del problema como en el diseño de la solución, garantizando así “una participación genuina y protagónica”.