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Diario Expreso Ecuador

Quito: Adrián García convierte los objetos familiares en depósitos de memoria

En su primera exposición individual, Huella de Habitá, el artista reconstruye recuerdos de sus abuelos mediante cerámica, dibujo y lienzo

La muestra abrió sus puertas en N24 Galería de Arte, y puede visitarse de martes a sábado hasta el 29 de agosto..

La muestra abrió sus puertas en N24 Galería de Arte, y puede visitarse de martes a sábado hasta el 29 de agosto..GUSTAVO GUAMAN

Mariella Toranzos
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Una travesía por la nostalgia

  • En Huella de Habitá, su primera exposición individual, Adrián García transforma objetos vinculados a sus abuelos en dibujos, lienzos y cerámicas que exploran la memoria, el afecto y la ausencia.
  • La muestra, abierta hasta el 29 de agosto en N24 Galería de Arte, nació de una pregunta sobre el valor emocional que adquieren los objetos cotidianos.

El paraguas que usaba a diario había pertenecido a su abuelo. Después de su muerte, Adrián García conservó aquel objeto junto con otras pequeñas cosas que quedaron como rastros de su presencia. No era una pieza extraordinaria ni tenía un valor económico particular, pero un día el paraguas se perdió y la molestia que sintió fue mucho mayor de lo que esperaba. La ausencia de algo tan cotidiano terminó enfrentándolo a una pregunta: ¿por qué podía doler tanto perder un objeto?

“Me molestó muchísimo que se perdiera y mi propia reacción me sorprendió. En realidad, era un objeto sin mayor valor que el que yo mismo le había dado. Pero después empecé a indagar y a entender que los objetos a los que entregamos nuestros afectos son tan importantes porque, de alguna manera, se convierten en parte de la persona que ya no está y a la que extrañamos”, cuenta el artista ecuatoriano.

De aquella pérdida nació Huella de Habitá, la primera exposición individual de García, inaugurada el miércoles 12 de agosto en N24 Galería de Arte, en Quito.

Bajo la curaduría de María del Carmen Oleas, la muestra reúne dibujos, lienzos y piezas de cerámica que parten de objetos vinculados a los abuelos del artista para explorar lo que sucede cuando una cosa deja de importar por su función y comienza a hacerlo por la historia y los afectos que guarda.

En las paredes y pedestales de la galería, ubicada en La Floresta, aparecen sillas, recipientes, utensilios y otros objetos domésticos. No son reproducciones exactas de aquellos que alguna vez formaron parte de la casa familiar, sino reinterpretaciones construidas desde el recuerdo. García los fragmenta, altera sus dimensiones y los traslada a otros materiales, como si intentara reconstruirlos desde una memoria que también cambia y se desdibuja con el paso del tiempo.

Entre ellos aparece una silla que remite a la poltrona donde su abuelo solía pasar las tardes y que García reconstruyó en cerámica, en un proceso que presentó varias dificultades. “Es la pieza más simbólica de toda la exposición. Él tenía una poltrona parecida a esa. Ahí mi abuelito me contaba historias de su vida. Entonces, presentarla aquí habla de esa ausencia: estaba ahí y ya no está, ya no se encuentra”, explica.

Huella de Habitá reúne obra construidas en cerámica, pintura y dibujo.

Huella de Habitá reúne obra construidas en cerámica, pintura y dibujo.GUSTAVO GUAMAN

Objetos que guardan historias

La misma operación se extiende a los recuerdos de su abuela. Los utensilios vinculados con la cocina y los alimentos regresan convertidos en imágenes y piezas de cerámica, porque preparar la comida era, recuerda García, una de las formas cotidianas en que ella expresaba afecto. En el texto de sala, la curadora María del Carmen Oleas señala que estos objetos se transforman en “depósitos de memoria”, testigos de afectos y formas de cuidado.

El color azul atraviesa buena parte de la exposición y enlaza las distintas piezas. García lo asocia con la nostalgia, pero también con la manera en que los recuerdos se transforman con los años. Por eso, las formas se desdibujan y se alejan de una representación exacta, siguiendo una memoria que tampoco permanece intacta. “Me parece muy interesante descubrir cómo uno mismo transforma o magnifica los recuerdos. No son necesariamente fieles a la realidad, sino a cómo uno la vivió o la percibió”, dice.

De la memoria a la cerámica

Trasladar esos recuerdos a la materia implicó también enfrentarse a numerosos retos. García, licenciado en Artes Plásticas por la Universidad Central del Ecuador, trabaja con cerámica desde hace cerca de una década, pero para Huella de Habitá decidió construir piezas de dimensiones mucho mayores a las que acostumbraba realizar.

Algunas están hechas en terracota y fueron levantadas en torno por partes, un proceso que exige respetar los tiempos de secado antes de continuar. Una de las piezas incluso tuvo que ser rehecha: la primera no sobrevivió a la cocción y salió del horno convertida en fragmentos.

“Fue una lección, sin duda. Me tocó volver a repetirla y entendí que hay que respetar cada uno de los pasos y los procesos. Como decimos los ceramistas, el último verdugo es el horno: él decide si sale o no sale.”, relata.

Adrián García es licenciado en Artes Plásticas por la Universidad Central del Ecuador.

Adrián García es licenciado en Artes Plásticas por la Universidad Central del Ecuador.GUSTAVO GUAMAN

La relación de García con la cerámica comenzó mucho antes de su formación universitaria. Tenía alrededor de 10 años cuando vio en YouTube videos de alfareros trabajando con arcilla e intentó construir por su cuenta un torno con piedras y pedazos de madera. El experimento no funcionó, pero despertó una curiosidad por la tierra y sus posibilidades que retomaría años más tarde en la universidad y que desde entonces ha continuado explorando.

La exposición permanecerá abierta hasta el sábado 29 de agosto en N24 Galería de Arte, ubicada en Isabel La Católica N24-274 y Francisco Galavis, en Quito. Puede visitarse de martes a sábado. El ingreso es gratuito.

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