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Diario Expreso Ecuador

La historia de la cumbia llega a Quito en una exposición fotográfica al aire libre

Fotografías tomadas en Ecuador, Colombia, Perú, México, Argentina y Estados Unidos muestran la evolución del género musical en el continente

Pedro Niño y Luisa López bailan al ritmo de cumbias reproducidas por su hija, Lucy López —una *sonidera* que transmite en vivo a diario a través de su página de Facebook.

Pedro Niño y Luisa López bailan al ritmo de cumbias reproducidas por su hija, Lucy López —una *sonidera* que transmite en vivo a diario a través de su página de Facebook.Karla Gachet

Mariella Toranzos
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Una historia con ritmo de cumbia

  • Karla Gachet e Iván Kashinsky recorrieron durante tres años seis países para documentar cómo la cumbia se ha transformado al encontrarse con distintas culturas, migraciones y realidades de América Latina.
  • El resultado es Cumbia en Mi Tierra, una exposición fotográfica al aire libre que llegará a la Plaza del Teatro de Quito del 13 de agosto al 7 de septiembre.

La música está en el aire. Empieza mucho antes de que suene el primer tambor. Está en las manos que trenzan un peinado en San Basilio de Palenque, en los pescadores que regresan por el río Magdalena al amanecer, en los niños que ensayan sus pasos para un festival y en los vecinos que convierten cualquier calle en una pista de baile. Son escenas cotidianas que, juntas, cuentan la historia de un ritmo que ha cruzado fronteras y generaciones: la cumbia.

Durante más de tres años, los fotógrafos Karla Gachet e Iván Kashinsky recorrieron seis países para documentar esas historias y seguir el camino de este género musical a través de América Latina.

El resultado de ese viaje llegará ahora a Quito. Desde el 13 de agosto, la Plaza del Teatro acogerá Cumbia en Mi Tierra, una exposición fotográfica al aire libre que reúne imágenes captadas en Ecuador, Colombia, Perú, México, Argentina y Estados Unidos.

La muestra retrata cómo la cumbia ha echado raíces en distintos territorios, adaptándose a las tradiciones, sonidos y formas de vida de cada comunidad, hasta dar origen a expresiones propias que conservan un mismo pulso latinoamericano.

Una ruta llena de sorpresas

La historia del proyecto comenzó hace tres años, cuando Gachet y Kashinsky decidieron investigar cómo un ritmo nacido en la costa colombiana había logrado extenderse por toda América Latina. La propuesta obtuvo una beca de la National Geographic Society, que les permitió recorrer Ecuador, Colombia, Perú, México, Argentina y Estados Unidos para documentar las múltiples expresiones del ritmo.

Para Gachet, el proyecto nació del vínculo que siempre había tenido con ese género musical, aunque nunca imaginó que la investigación terminaría transformándose en una experiencia profundamente íntima.

Diomar Trigos, Esneider Páez, Humberto Cañizares y Sebastián Suárez después de participar en el Desfile Pocabuyano en El Banco, Magdalena, Colombia, durante el Festival Nacional de Cumbia.

Diomar Trigos, Esneider Páez, Humberto Cañizares y Sebastián Suárez después de participar en el Desfile Pocabuyano en El Banco, Magdalena, Colombia, durante el Festival Nacional de Cumbia.Iván Kachinsky

“Para mí, esto empezó como una propuesta para documentar la historia de un ritmo que he escuchado toda la vida, pero terminó convirtiéndose en algo muy personal y totalmente inesperado”, cuenta.

En ese recorrido, la fotógrafa ecuatoriana, radicada en Los Ángeles, descubrió que la historia de la cumbia está estrechamente ligada a los procesos migratorios que han marcado a América Latina.

“Escuchando cumbia toda la vida en Ecuador, yo conocía esa conexión que tiene el género con Colombia, pero no sabía que la cumbia había acompañado los procesos migratorios tan continuos que ha vivido el continente y que, en ese recorrido, dondequiera que ha llegado, se ha adaptado a los ritmos locales. En Ecuador, por ejemplo, está muy ligada a los ritmos andinos; en otros lugares tiene otras influencias”, explica.

Un género multifacético

Ese recorrido también dio forma a la exposición, que busca retratar la diversidad de expresiones que ha adoptado el género en distintos rincones del continente. En Colombia aparecen los paisajes del río Magdalena y los Montes de María, considerados por muchos como la cuna de la cumbia.

En Monterrey, México, la cámara acompaña a los sonideros que, desde la década de 1960, mantienen viva la tradición en los barrios obreros. En Estados Unidos registra a comunidades migrantes que continúan bailándola lejos de su lugar de origen, mientras que en Ecuador se detiene en expresiones como la tecnocumbia, donde el género adquirió nuevas sonoridades y formas de conectar con el público.

Pedro Zapata, conocido como Pedro Pistolas, guitarrista y vocalista de Spaghetti Cumbia, toca su guitarra en Los Ángeles, Californoa.

Pedro Zapata, conocido como Pedro Pistolas, guitarrista y vocalista de Spaghetti Cumbia, toca su guitarra en Los Ángeles, Californoa.Iván Kachinsky

“No queríamos mostrar solamente gente bailando o tocando. Queríamos enseñar el ambiente donde se desarrolla cada una de estas cumbias, porque es ese entorno el que las mantiene vivas. La cumbia vive en sectores populares; no es de las élites. Vive en lugares marcados muchas veces por el desplazamiento, la violencia o el abandono, pero también es un ritmo que le da mucha alegría a la gente”, afirma.

Mestizaje musical

Y aunque el proyecto documenta seis países, Gachet insiste en que no existe una sola cumbia, sino múltiples formas de vivirla y apropiarse de ella.

”Eso es justamente lo lindo: cada lugar tiene sus propias cumbias y, al mismo tiempo, todos están influenciados por todos. En Monterrey, por ejemplo, la gente está obsesionada con la cumbia colombiana y conserva canciones de los años sesenta y setenta. En Puebla rebajan -las hacen más lentas- las cumbias de los ecuatorianos Polibio Mayorga y María de los Ángeles, y se escuchan de una manera completamente distinta. Cuando nos apropiamos de algo, lo volvemos nuestro poniéndole nuestros ritmos. Es un muy buen ejemplo de cómo estamos todos conectados y entrelazados en Latinoamérica”, señala.

Esa relación con las comunidades retratadas también marcó la forma en que el proyecto ha sido exhibido. Desde el inicio, los autores decidieron que las fotografías debían regresar a los espacios donde nacieron las historias, por lo que las muestras se han realizado al aire libre. En Quito, la exposición podrá visitarse del 13 de agosto al 7 de septiembre en la Plaza del Teatro, en pleno Centro Histórico.

La orquesta de cumbia Los Cumbancheros actúa cerca de la ciudad de Riobamba, en la región andina de Ecuador, el 1 de enero de 2024.

La orquesta de cumbia Los Cumbancheros actúa cerca de la ciudad de Riobamba, en la región andina de Ecuador, el 1 de enero de 2024.Karla Gachet

”Para mí es un sueño poder hacer esta exposición en la Plaza del Teatro porque está llena de vida todos los días. Hay muchos niños, mucha gente mayor, habitantes de calle... Para mí todo eso es cumbia. Ahí es donde vive la cumbia. La idea siempre fue devolver el proyecto a la comunidad, porque nunca pensamos que esta historia debía quedarse dentro de un museo. Queremos invitar a la gente del barrio para que se apropie nuevamente del espacio y haga parte de la muestra”, explica.

Una muestra viva

Además de la exposición, Gachet ofrecerá dos talleres gratuitos el 14 de agosto: el primero, a las 10:00, estará dirigido a público adulto y el segundo, a las 14:00, a niños.

En ambos, los participantes realizarán intervenciones fotográficas mediante la técnica del paste up, que consiste en pegar retratos de los propios habitantes sobre distintas superficies urbanas.

Como parte de la actividad, uno de los cubos que conforman la muestra será intervenido por los participantes, quienes crearán una obra colectiva que pasará a integrarse a la exposición.

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