Madonna elige a Feid para el centro de Confessions II: así se explican las colaboraciones del disco
Madonna estrena Confessions II con Feid como colaboración central en Read My Lips, además de feats con Sabrina Carpenter, Stromae, Martin Garrix y Lola Leon

Madonna vuelve a la pista de baile con Confessions II, un álbum marcado por colaboraciones con Feid, Sabrina Carpenter, Stromae, Martin Garrix y Lola Leon.
Lo que debes de saber
- Madonna lanzó Confessions II y Feid lidera los feats con “Read My Lips
- Read My Lips une a Madonna y Feid rumbo al show del Mundial 2026
- Sabrina Carpenter, Stromae, Martin Garrix y Lola Leon completan los feats del disco
Madonna lanzó Confessions II, su nuevo álbum con Stuart Price, y las colaboraciones se convirtieron en una de las claves del proyecto. Entre Sabrina Carpenter, Martin Garrix, Stromae y Lola Leon, el foco principal cae sobre Feid, quien participa en “Read My Lips”, tema vinculado al Mundial 2026.
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El regreso de Madonna a la pista de baile llegó con una lista de invitados que no funciona como adorno. Cada participación cumple un rol dentro del relato del disco. Confessions II retoma el universo de Confessions on a Dance Floor y lo lleva hacia temas como el amor, la pérdida, la sanación y la memoria. La producción vuelve a reunir a Madonna con Stuart Price, responsable del álbum de 2005 que marcó una etapa en su carrera.
"La gente piensa que la música dance es superficial, pero están muy equivocados. La pista de baile no es solo un lugar, es un umbral. Un espacio ritual donde el movimiento reemplaza al lenguaje", expresó Madonna al presentar el álbum.
Feid, la colaboración que conecta a Madonna con el Mundial 2026
La colaboración más comentada del disco es “Read My Lips”, junto a Feid. El cantante colombiano entra en el universo de Madonna con una canción bilingüe que cruza el pop dance con códigos latinos. Su presencia no solo amplía el alcance del álbum hacia el público hispano, también coloca al artista urbano en una vitrina global.
El tema ganó peso por su relación con la Copa Mundial de la FIFA 2026. “Read My Lips” fue señalado como uno de los himnos del torneo y forma parte del contexto musical que acompaña la final, donde Madonna coencabezará el primer espectáculo de medio tiempo el 19 de julio en el New York New Jersey Stadium.
En la canción, Feid no aparece como invitado secundario. Su intervención cambia el pulso del tema y crea un diálogo con Madonna. Él canta en español y ella responde desde el inglés, en una dinámica marcada por la desconfianza, los reclamos y el cierre de una relación atravesada por versiones opuestas.
La elección de Feid también habla del momento del colombiano. Su nombre pasa de la escena urbana latina a una colaboración con una figura central del pop mundial. Para Madonna, el feat funciona como una entrada directa a una generación que consume música desde lo global, lo bilingüe y lo viral.
Sabrina Carpenter, el puente con una nueva audiencia pop
“Bring Your Love”, junto a Sabrina Carpenter, fue una de las primeras señales del álbum. Madonna estrenó el tema en Coachella, en una presentación que marcó dos décadas desde su debut en el festival. Luego, la canción encabezó la lista UK Club Chart.
La presencia de Carpenter apunta a una audiencia pop que se mueve entre plataformas, festivales y redes sociales. En el disco, su colaboración refuerza el costado más accesible del proyecto. Madonna la incorpora como una voz de relevo generacional, sin romper el concepto dance del álbum.
El feat también sirve como carta de presentación para el tono de Confessions II: una pista de baile pensada como espacio de deseo, encuentro y resistencia emocional.
Martin Garrix, la entrada al lenguaje de la electrónica global
Madonna colabora por primera vez con Martin Garrix en “Bizarre”. El DJ y productor neerlandés aporta una lectura electrónica al universo del disco. La canción aborda las tensiones del amor y sus zonas menos estables.
El rol de Garrix es conectar la historia dance de Madonna con el circuito actual de festivales y música electrónica. Su presencia no desplaza la identidad pop de la artista, sino que la ubica dentro de una producción pensada para clubes, escenarios y audiencias internacionales.
“Bizarre” funciona como uno de los momentos donde Confessions II mira hacia el presente de la electrónica sin abandonar la estructura de canción pop.
Stromae, el toque europeo y la confesión desde la culpa
Stromae participa en “My Sins Are My Savior”, una de las colaboraciones más conceptuales del álbum. El artista belga suma su sello a una canción que se mueve entre la seducción, la culpa y la redención.
Su intervención encaja con el eje espiritual del disco. Madonna no plantea la pista de baile solo como fiesta, sino como un lugar para procesar heridas. En ese sentido, Stromae aporta una sensibilidad ligada al relato, al conflicto interno y a la teatralidad musical.
El resultado se integra al concepto de Confessions II: bailar también puede ser una forma de hablar sobre aquello que no siempre se dice de frente.
Lola Leon, la colaboración más personal de Madonna
Lola Leon, hija de Madonna, aparece en “The Test”, una canción que ambas coescribieron. Es una de las participaciones con mayor carga biográfica del álbum, porque aborda la evolución de su relación desde un lugar íntimo.
A diferencia de los otros feats, esta colaboración no busca ampliar mercados ni conectar escenas musicales. Su valor está en el vínculo. Madonna incluye a su hija dentro de un disco atravesado por la sanación, la memoria y la revisión de su propia historia.
“The Test” convierte el álbum en un espacio familiar y emocional. Dentro de un proyecto dominado por la pista de baile, esta canción abre una pausa para mirar hacia adentro.
Andrew Watt y Cirkut, los aliados detrás de Nueva York
Aunque no aparecen como voces invitadas, Andrew Watt y Cirkut se suman a Stuart Price en 'Danceteria' y 'L.E.S. Girl'. Ambas canciones miran hacia los primeros años de Madonna en Nueva York.
'Danceteria' remite al club que formó parte de la escena que impulsó sus inicios. 'L.E.S. Girl' conecta con el Lower East Side y con la vida que Madonna construyó antes de convertirse en una figura global.
Estas colaboraciones de producción sostienen el costado autobiográfico del álbum. Si Feid representa el alcance global del presente, Watt y Cirkut ayudan a reconstruir el origen.
Confessions II no usa las colaboraciones como lista de nombres. Cada feat cumple una función. Feid abre el disco hacia el Mundial 2026 y el mercado latino. Sabrina Carpenter conecta con el pop actual. Martin Garrix refuerza la dimensión electrónica. Stromae aporta narrativa y tensión. Lola Leon lleva el álbum al terreno personal.
Madonna vuelve a la pista de baile con un proyecto que mira hacia su historia, pero también hacia nuevas audiencias. En ese mapa, 'Read My Lips' con Feid queda como la colaboración más estratégica del lanzamiento.