TV/radio
Jacqueline Gaete: "Me derrumbé cuando se desarmó la familia"
La presentadora chilena confiesa el impacto emocional que tuvo el fin de su matrimonio. Logró levantarse por el bienestar de sus pequeños hijos

Jacqueline está dedicada a la radio, al contenido digital para marcas y a su negocio multinivel.
Lo que debes saber
- Vive una nueva etapa personal tras su separación, enfocada en su crecimiento y estabilidad.
- Su decisión fue tomada con madurez, priorizando siempre el bienestar de sus hijos.
- Aunque ya no está en televisión, continúa activa.
La chilena Jacqueline Gaete (40) está separada de su aún esposo, Andrés Garcerant, padre de sus hijos, Benjamín (6) y Martín (4). Aunque ya tiene cuatro décadas, la presentadora asegura sentirse como de 20.
A los 27 años llegó a Ecuador para participar en Calle 7 y Apuesto por ti. Actualmente se mantiene alejada de la televisión. Sus apariciones más recientes fueron en Esta es tu casa y Soy el mejor.
Hoy se enfoca en la radio, en Forever, donde conduce el programa Lo que usted quiere oír, además de crear contenido para marcas en redes sociales y desarrollar un negocio de multinivel.
¿Alguna vez quiso volver a su tierra?
Muchas veces. Primero vine por tres meses, pero siempre ocurría algo y me quedaba: ya sea por estudios (aproveché para estudiar Comunicación Escénica en la Casa Grande), diferentes trabajos, incluso tuve un café teatro antes de la pandemia. La vida nocturna es cansada, desgasta mucho… y también me quedé por amor. Conocí al padre de mis hijos. Siempre vivo el presente, no planifico. Ecuador no quiso que me fuera.
¿Es decir que se adapta fácilmente?
Totalmente. No me aferro a un lugar. Me quedo donde me siento bien, y en Ecuador me he sentido así. Estoy agradecida por las oportunidades y el cariño. No me he sentido extranjera, como les pasa a muchos. Soy relajada, cuidadosa.
"Nadie está obligado a amar a nadie"
Luego de su separación, está iniciando una nueva etapa personal.
Así es, pero no soy de tomar decisiones apresuradas. En Ecuador tengo mi casa y tampoco es sano para mis hijos alejarlos de su padre. Lo adoran y él los adora. Es un buen padre, presente.
¿Por qué tomaron la decisión de no seguir juntos?
Nos casamos en 2019, antes de la pandemia. Así es la vida, nos sorprende de manera inesperada. Siempre hay razones, pero pienso en mis hijos. No quiero que lean comentarios negativos o algo de lo que pueda arrepentirme. Creo que todo pasa por algo. Nadie está obligado a amar a nadie. Lo tomé de la mejor manera.
¿Cómo es la relación actualmente?
Cordial. Tiene las puertas abiertas para ver a sus hijos. No puedo negar que es un buen padre. Siempre coordinamos tiempos y conversamos solo lo referente a nuestros hijos.
¿Todavía no firman papeles?
Aún no. Me han dicho que no deje nada sin resolver. No existen posibilidades de reconciliación. He estado complicada, recién vino mi mamá (Telva) de Chile.
Casi siempre las parejas terminan mal y no pueden verse ni en pintura.
Es triste, pero el 90 % de las parejas no lleva la fiesta en paz. Yo trabajo mucho en crecimiento personal, tal vez eso me ayudó a manejar la situación. Entrar en conflicto es una pelea perdida y amarga la vida. No desperdicio tiempo en rencores, odios o persecuciones. No es vida para nadie.
"Hay que trabajar el amor propio"
¿Cómo se reconstruyó?
Aprendí a valorarme. Descubrí una fuerza que no conocía. Soy muy aferrada a Dios, le pedí que me sacara de esa situación. Él hace cosas maravillosas en mi vida. Además, mis hijos son mi gran motor.
¿Qué aprendizaje dejó este proceso de separación?
A veces nos aferramos. La vida es muy corta y una sola, hay que aprovecharla. Cuando no te sientes bien, no eres feliz, es necesario tomar decisiones. Me derrumbé cuando se acabó, porque se desarmó la estructura familiar. Eso es lo que duele, porque tomé la decisión de amar para toda la vida. Sin embargo, cuando de un lado las cosas no van bien, hay que seguir.
No es la primera ni la última persona que vivirá un proceso de separación. ¿Qué le diría a mujeres que atraviesan algo similar?
Que trabajen en su amor propio. Está bien llorar, sentirse mal, pero por un tiempo. Dios me puso trabajo abismal que no tenía tiempo de ponerme a pensar ni a lamentarme. Sin hacer nada, la mente vuela.
¿El corazón está cerrado?
Para nada, pero tampoco estoy buscando, no está en mis planes. Estoy enamorada del amor.
Dicen que los hijos varones son terribles, ¿cómo ha sido su experiencia?
(Risas) Es lo más lindo que me ha pasado en la vida. Siempre soñé con ser madre, pero es complicado, muy demandante. Siento que volví a nacer. Antes hacía deportes extremos, tenía una moto. Ahora lo pienso mil veces por ellos. Gracias a Dios, son niños felices y se han acoplado muy bien como hermanos.
¿Cómo manejó el proceso de separación con ellos?
Tratamos de que no se sienta el vacío. El papá siempre está en casa, lo único es que no duerme allí. Lo ven todos los días. No soy partidaria de una semana contigo y otra conmigo. Nuestra separación se dio antes de Navidad. No nos hablábamos, pero Navidad y Fin de Año fueron bonitas fiestas para los niños. Se trabaja desde el amor, no desde el odio o el rencor. Ninguno de los dos puede estar sin sus hijos, a quienes les he inculcado ser felices y elegir lo que quieren ser. Nunca vieron una pelea. Además, no soy de pegarles a mis hijos, ni con una pluma.
Seis años sin volver a su tierra
Usted es una mujer emprendedora. Muchas ‘mueren’ en el intento…
No hay nada que perder. Debes creer en ti y perder el miedo, porque te estanca.
¿Considera que la TV ecuatoriana no la valoró lo suficiente? ¿Ha sido ingrata con usted?
No pienso así. Vivo en constante agradecimiento. Todo lo que pasa es por algo. En esta última etapa no he estado en TV, pero me permitió emprender. Me encanta compartir con la gente, transmitir.
¿Qué le ha costado más: empezar desde cero o mantenerse?
He comenzado tantas veces en mi vida. No me quita el sueño ni me mata, no es un problema para mí.
En Chile hay una gran industria en lo referente a la actuación. ¿Alguna vez le interesó?
Hice teatro en Chile, acá estuve en una serie. Me gusta, pero no me apasiona tanto como presentar un programa. No sería buena actriz, porque no estaría dispuesta a ciertas situaciones. Tampoco me interesó ser reina, en mi país eso no es un tema como en Venezuela, Colombia o Ecuador. Creo que me habría ido bien, porque soy disciplinada.
¿Desde cuándo no va a su país?
Hace bastante tiempo, seis años. Siempre viene mi mamá o mi papá (Jorge). Ellos están divorciados, no se pueden ni ver. Soy de Santiago, pero viví en muchos lugares porque mi padre era marino. La mujer chilena es muy independiente.
Los chilenos tienen fama de tacaños...
No es mi caso. Se me va el dinero de las manos, pero no en malos gastos. Invierto en crecimiento personal o profesional y en mis hijos.