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Diario Expreso Ecuador

Indy Fontaine: “Mi mamá siempre me enseñó que la envidia no debe tener lugar en mi vida”

La cantante y compositora cubana que interpreta música romántica y tropical, radicada en Miami, lanzó su nuevo sencillo, Como pa’ mí

La artista Indy Fontaine, nacida en Guayos, Cuba, tiene aproximadamente diez años radicada en Estados Unidos.

La artista Indy Fontaine, nacida en Guayos, Cuba, tiene aproximadamente diez años radicada en Estados Unidos.Indy Fontaine

Marco Martinez
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Indy Fontaine en su infancia no aprendió a andar en bicicleta, ni tuvo mucho tiempo para jugar a las muñecas o salir con sus amiguitos, atareada como estuvo desde los seis años en sus clases de canto, flauta, piano, saxofón y percusión.

No es algo que rememore con pesar, ya que desde pequeña tuvo claro que la música era su mundo. Nacida en una familia de melómanos empedernidos, podríamos decir que Indy aprendió a hablar y cantar al mismo tiempo, mientras interpretaba las canciones de tríos, tan populares en su natal Guayos, en Cabaiguán, provincia de Sancti Spíritus de Cuba.

Acaba de lanzar su tema Como pa’ mí, después de sus otros sencillos Desde que tú no estás y Tú tienes algo, lanzados también este año. Así que fue el pretexto perfecto para conversar con ella.

Desde muy niña usted tuvo claro que su vida giraría en torno a la música. Asumo que ese gusto se despertó primero como oyente, como melómana.

Para mí es bien difícil definir la línea entre ser música y ser oyente, porque todo eso se fue fusionando en mi vida. En mi familia nadie es músico, pero mi mamá y mi papá escuchaban mucha, mucha música. Mi mamá me dice que desde que yo estaba en su vientre, ya ella me ponía música.

¿Qué tipo de géneros recuerda de esos primeros años?

Ellos escuchaban jazz, rock, música tropical. Un abuelo, que era muy apegado a mí, escuchaba muchos tríos. Donde yo nací, en Guayos, en Sancti Spíritus, lo que lo distingue son los tríos.

¿Y cuál es su primer recuerdo cantando o tratando de hacer música?

Yo tenía un tío que tocaba guitarra y a él le gustaban mucho los tríos. Él y mi abuelo escuchaban mucho Los Panchos. También Julio Jaramillo. Y toda esa música sonaba en las fiestas familiares. Entonces, yo empecé a cantar con ese tío, como a los tres años. Canciones como La Malagueña o Son de la loma. Mi mamá también me decía: ‘Quiero que me cantes tal canción tradicional’. Entonces a mí se me empezó a perder la línea entre ser la que escucha y la que canta y luego la que crea.

Tres años es una edad en la que un niño recién está desarrollando su expresión oral. Diría que aprendió a cantar y hablar prácticamente a la par.

A esa edad yo me ponía a cantar con mi abuelo y mi tío. Ya a los seis años mi mamá me dijo que estaban haciendo captación para la Escuela de Arte. Hice las pruebas y entre. Empecé con piano, flauta y canto. Yo no sé montar bicicleta, yo no jugué casi a las Barbie. Era todo el tiempo piano, flauta, canto.

En su casa, ¿cuál fue la reacción de sus padres al darse cuenta de que la música no era algo pasajero?

Pese a que ellos estaban en una rama de la economía, se dieron cuenta de que yo realmente amaba mucho la música, y que eso era lo que yo quería hacer. Empezaron a hacer muchos sacrificios para costear todo. Toda mi familia me ha apoyado. Tenía que viajar todos los días hasta la capital de la provincia, porque yo vivía en Guayos, un pueblo al lado de donde está la escuela.

Debe haberlos sorprendido su determinación, que muchas veces ni un adulto es capaz de tener.

Estudiaba todo el día de ocho de la mañana a cinco de la tarde. En algunas ocasiones tenía que estar hasta horas extras, hasta las siete u ocho de la noche.

Siendo una niña, ¿cómo manejaba toda esa responsabilidad?

Era una educación bien estricta, bien difícil, muy competitiva. Pero yo lo hacía con gusto porque de verdad que me gustó siempre. Me gustaban las clases.

De seguro hubo momentos en los que sintió frustración.

Por ejemplo, al principio el piano no me gustaba, porque yo tenía las manos muy chiquitas y me costaba llegar a la octava. Pero era obligatorio si yo quería ser flautista. Y luego ya fui aprendiendo la importancia que tenía ese instrumento en la música. Hoy en día, me encanta porque lo uso para componer.

Aparte de toda esa preparación musical, en su carrera también pesa mucho la formación familiar recibida en casa.

Mi mamá siempre me enseñó que la envidia no debe tener lugar en mi vida, que hay lugar para todo el mundo, porque hay muchos públicos. La envidia no tiene lugar en mi vida.

“La música popular siempre me acompañó”

A pesar de su formación académica, la música popular siempre fue importante para usted. Como oyente y luego como compositora.

Como oyente siempre estuvo ahí porque siempre he vinculado vivencias y sentimientos con canciones. Primero fue inconscientemente, porque estaba muy joven para darme cuenta. Eso viene más tarde, cuando tienes un desamor y dices: ‘Esta es la canción que quiero oír porque me quiero olvidar de él’. La música popular siempre me acompañó.

¿Y como instrumentista y compositora?

Como música, lo que yo aprendí en la escuela era puramente clásico. Cuando tenía 13 o 14 años quise tocar con grupos para poder aprender toda esa música de la calle que era totalmente diferente.

¿Sintió que fue un gran salto ir de la música clásica a la popular?

La música popular se toca totalmente diferente a la música clásica. Y sobre todo en la flauta, que es mi instrumento principal. Comencé a trabajar tocando la flauta con el maestro (cubano) José Luis Cortés, con mucho conocimiento de improvisación en el jazz. Él nos enseñaba técnicas de jazz en la flauta, que era totalmente diferente a lo que había aprendido la escuela.

¿Y en el canto?

También. Comencé a tomar lecciones con una profesora de canto popular, que era diferente a todo lo que había aprendido en la técnica de la escuela. Había cosas que tenía que cambiarlas de un extremo al otro.

Fue otro mundo.

Llegó el momento que tenía hasta cinco trabajos. Porque yo me dije: ‘A esto hay que sacarle provecho al máximo’. Y andaba corriendo de un lugar para el otro. Todos tenían diferentes conceptos, diferentes formas. Así aprendí la música popular.

Esta experiencia con bandas populares la ayudó también su desenvolvimiento sobre la tarima.

Yo tenía mucha pena (vergüenza). Primero como estaba en el coro, atrás, sentía que nadie me estaba mirando. Y gracias a esa experiencia con esos grupos de música popular fue que empecé a vencer ese miedo a salir adelante.

Pero ya tenía experiencia en shows en vivo.

Tuve mucha experiencia durante la escuela haciendo presentaciones, incluso para grandes audiencias, pero ahí no estaba de principal dando la cara. Eso vino luego, cuando empecé a componer todas estas canciones, las empecé a compartir y a sentir cómo las personas conectaban con ellas.

Lo más satisfactorio para un artista.

Me decían: ‘Tú has contado aquí la historia de mi vida en esta canción, ¿cómo eso es posible?’. Y eso a mí me había pasado en mi adolescencia. Así como yo me emocioné con canciones de otros artistas, me dio mucha alegría que a alguien le pasara lo mismo con mis composiciones. Fue un gran impulso para convertirme en solista.

Nuevo single, un merengue urbano

El jueves 18 de junio, Inty Fontaine estrenó su nueva canción, Como pa' mí, un merengue urbano en el que ella siente que se puso un poquito atrevida con la letra, sin cruzar la línea de su estilo romántico.

“¿Por qué hoy en día una mujer no se va a atrever a decirle a alguien que le gusta? La mujer de hoy en día es muy segura”, comenta la artista. Algo que agradecen los hombres tímidos que prefieren que sean las féminas las que tomen la iniciativa durante el cortejo.

La canción tendrá su respectivo videoclip, a cargo del director Steve Voss, quien el año pasado ya trabajo con Inty el video de su tema Vacaciones.

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