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Diario Expreso Ecuador

Gloria Febres-Cordero rompe la escena en Guayaquil con Ensayo sobre la Espera

Gloria Febres-Cordero presenta Ensayo sobre la Espera en Guayaquil, obra que une flamenco, canto y teatro físico en Espacio Muégano

La obra Ensayo sobre la Espera fue creada y es interpretada por Gloria Febres-Cordero Carlo, con asesoría de Aglae Febres-Cordero Carlo.

La obra Ensayo sobre la Espera fue creada y es interpretada por Gloria Febres-Cordero Carlo, con asesoría de Aglae Febres-Cordero Carlo.Cortesía Gloria Febres-Cordero

Stefania Massa
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Lo que debes saber

  • Gloria Febres-Cordero presenta la obra Ensayo sobre la Espera del 15 al 17 de mayo en Guayaquil, en Espacio Muégano Teatro.
  • La obra une flamenco, canto y teatro físico en una propuesta escénica contemporánea.
  • La pieza surge en EPTEA Danza y plantea nuevas lecturas sobre la espera.

Gloria Febres-Cordero anuncia el estreno de Ensayo sobre la Espera en Guayaquil. La obra combina flamenco, canto y teatro físico. Se presenta en Espacio Muégano Teatro con funciones en mayo. El montaje propone una lectura contemporánea desde la escena local.

Una propuesta escénica desde Guayaquil

Ensayo sobre la Espera es una obra creada e interpretada por Gloria Febres-Cordero Carlo, con asesoría de Aglae Febres-Cordero Carlo. El proyecto nace en la compañía EPTEA Danza y presenta una puesta en solitario que articula danza, canto y teatro físico.

La propuesta integra elementos del flamenco en diálogo con otras disciplinas. El montaje se enfoca en el cuerpo como eje narrativo.

Lectura contemporánea desde el flamenco

La obra toma como referencia El amor brujo, de Manuel de Falla y María de la O Lejárraga. A partir de este punto, plantea una reconfiguración escénica con nuevos sentidos.

El montaje introduce una relación con lo brujil como elemento de tránsito. La narrativa se desplaza entre distintas formas de espera hasta interrumpirla.

La obra presenta la espera como un dispositivo colectivo. La pregunta central queda abierta: ¿cuándo se deja de esperar?

Trayectoria en la escena ecuatoriana

Con más de veinte años de trabajo, Gloria Febres-Cordero ha desarrollado proyectos en danza y escena. Su propuesta integra distintos lenguajes y prácticas artísticas.

Su trayectoria se ha construido desde el flamenco como eje de investigación escénica, integrando danza, música y actuación en su trabajo. Es cofundadora de EPTEA Danza, donde impulsa la formación y producción artística. 

Su formación incluye estudios en pedagogía musical y una maestría en danza y artes del movimiento en España, además de procesos de especialización con maestros del flamenco.

Su carrera incluye presentaciones en escenarios de Ecuador, España, Argentina, Venezuela e Italia, así como participación en festivales y colaboraciones con compañías de danza, teatro y canto. Ha sido invitada a espacios vinculados al flamenco en España y ha trabajado con agrupaciones en Guayaquil y Quito. 

En paralelo, desarrolla una línea docente y de gestión cultural en instituciones académicas, con lo cual consolida su actividad en la escena nacional e internacional.

Funciones en Guayaquil

Las presentaciones están programadas desde el 15 al 17 de mayo en el Espacio Muégano Teatro.

Las entradas tienen valores diferenciados para público general, estudiantes y tercera edad. 

  • General: $15
  • Estudiantes: 2x1
  • Tercera edad y personas con discapacidad: $7

Reseña poética de la obra

“Una mujer espera. Pero no espera sola: espera con el cuerpo, con la memoria, con la repetición.

Frente al mar, Candelas reconoce un destino ya escrito: el amor que invoca nunca ha sido suyo. Aun así, insiste. La escena se pliega sobre sí misma: rituales que se repiten, gestos que regresan, un tiempo que no avanza sino que se enrosca.

El cuerpo deviene archivo de la espera. Danza, voz y acción escénica se contaminan. Un desplazamiento ocurre: el paisaje muta hacia el río. Allí, una voz otra irrumpe y redirige el deseo hacia la cueva. En ese tránsito, el código se fractura y se reconfigura: nuevas materialidades, otras danzas, otra energía.

En la cueva, Candelas enfrenta al fuego fatuo (imagen del amor como ilusión persistente) y atraviesa su propio espejismo. El ritual cambia de signo: de invocación a conjuro, de súplica a afirmación, de espera a agencia.

La escena es tomada por otra fuerza.

Hacia el final, la intérprete desborda la ficción y despliega un juego de desdoblamientos: transita simultáneamente entre Candelas, la figura ausente que convoca y su propia presencia escénica. No hay aparición, sino construcción.

La intérprete expone la fisicalidad del proceso: el desgaste, la insistencia, la transformación.

La ficción se abre y deja ver su maquinaria sensible. El final no cierra: expande. La espera deja de ser singular y se reconoce como dispositivo colectivo. La pregunta queda suspendida: ¿cuándo se deja de esperar?

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