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Diario Expreso Ecuador

Daniel Pacheco: “Con ‘Llacta’ quise ser lo más honesto conmigo mismo”

El pianista y acordeonista quiteño lanzó su nuevo EP, que grabó con músicos de lujo, mostrando su particular visión de la música nacional y el jazz

La propuesta de Daniel Pacheco se centra en la fusión entre tradición y contemporaneidad.

La propuesta de Daniel Pacheco se centra en la fusión entre tradición y contemporaneidad.Daniela Vásconez

Marco Martinez
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El 13 de este mes el músico ecuatoriano Daniel Pacheco publicó su más reciente EP, Llacta, término kichwa que puede ser traducido como ‘pueblo’ o ‘lugar natal’.

Lo eligió, precisamente, por lo feliz y agradecido que él se siente de ser ecuatoriano. Pero también porque representa su nacimiento y desarrollo como artista, al haber crecido en una cuna de músicos, con un papá que le ponía jazz todo el día; una mamá que lo introdujo en las canciones de Mercedes Sosa o Chabuca Granda y le hizo conocer y amar los chamamés argentinos y valses peruanos; o con un abuelo que le enseñó a tocar valses franceses en el acordeón.

“Para mí, eso se convirtió en ‘llacta’: la casa donde crecí y todo lo que me ha enseñado como músico”, explica Daniel. Su EP, con cinco canciones grabadas en el Teatro Sucre de Quito con colaboradores de lujo, fue presentado en la capital el 9 de abril en el Teatro Variedades, y el 11 en Cotacachi en la Casa de las Culturas.

Además, este miércoles 22 hubo una ‘listening party’ de las canciones y se presentó un documental sobre el proceso de grabación del EP, dirigido por Alexis Proaño, en el restaurante y centro cultural Zingaro de Quito.

Conozcamos el detonante creativo detrás de este trabajo y los artistas que lo han acompañado en esta exploración de sus gustos musicales, historia e identidad.

¿De dónde surge su propuesta de reinterpretar géneros tradicionales de Ecuador con arreglos jazzeros?

Hay un par de cositas ahí muy fuertes. Una es mi crianza. Yo como músico crecí escuchando jazz, crecí escuchando y tocando muchas músicas del mundo, muchas de las cuales tienen estos momentos de improvisación. Y ya grande, pasados los 20 años, comencé a conectarme con la música ecuatoriana.

¿Cuáles fueron sus referentes en ese descubrimiento de la música nacional?

Me acuerdo de más pequeño ver a Daniel Mancero, que es un tremendo pianista de jazz, con Mancero Trío tocando música ecuatoriana. O a Alex Alvear. Siempre he sido fan de todos estos músicos que tienen la habilidad de hablar con el instrumento. Y justamente todo este bagaje me abre la puerta para poder decir: Ok, toco jazz y también me encanta la música ecuatoriana; entonces veamos qué pasa si nos volvemos un poco más loquitos y experimentamos con estos sonidos.

Se podría llegar a pensar que el jazz y la música nacional no son ‘compatibles’, pero con Llacta demuestra lo contrario.

Hay lugares y momentos en la música ecuatoriana que sí han tenido esta similitud muy fuerte con el jazz, que es justamente este movimiento cultural en el que el pueblo quiere decir algo. Por ejemplo, el fox incaico antes se improvisaba. Había un ritmo y sobre eso la gente iba diciendo las necesidades del pueblo, del barrio, de la cultura. Y ahí es donde la humanidad se encuentra, siento yo. Y claro, el jazz en algún punto conecta con la improvisación desde un lado de mucha virtuosidad instrumental.

Y eso fue lo que lo atrapó desde que era un niño.

Yo lo que quería era eso, justamente. El jazz te deja hacer y dejarte llevar y que pase lo que tenga que pasar. Tengo también la suerte de rodearme con músicos que están listos para jugar.

Se suele olvidar la raíz del jazz como un medio de reivindicación y resistencia. Es un estilo que tiende a volverse un poco elitista a veces.

Lo que tú dices es muy cierto. Sí se ha vuelto un poco elitista en el mundo. Yo creo que lo que ahorita están haciendo las escuelas (de música) es como la luz al final del túnel. Por ejemplo, recién me fui con unos alumnos de la Universidad San Francisco de Quito a Cuenca y me gustó que haya toda esta nueva generación de músicos locos con el jazz y súper emocionados. Por ejemplo, veo también que hay muchos jams de jazz en Andes Brewing en Guayaquil (en Puerto Santa Ana).

Y lo chévere en Guayaquil es que bandas que hacen rock and roll o punk están integrando el jazz. El género no se ha quedado solo en el nicho jazzero. De Guayaquil le puedo mencionar Pi9 (jazz rock) y Lengua Mocha (punk jazz psicodélico).

Claro, sí, eso es lo lindo. Y por ahí es interesante lo que puede pasar todavía. Siento que ahora hay una gran cantidad de músicos geniales que están haciendo que no se muera esto. Y no me refiero solo al jazz, sino a esta cultura de la música en vivo, de poder tener estos espacios, estos momentos que son importantísimos para el mundo.

La música no es solo diversión y gozo, también tiene su parte ritual y hasta sanadora.

Sí. Las nuevas generaciones están ayudando mucho a que el jazz no se vuelva elitista, como decíamos antes. Porque pasa mucho en el mundo que puede ser carísimo ir a ver jazz. Pero hay mucha gente joven incentivando estos momentos de comunidad.

Jazz con “calorcito ecuatoriano”

Con Llacta, Daniel Pacheco quiso ser totalmente honesto y transparente consigo mismo. Incluso considera que fue un poquito rebelde, para plasmar su idea sobre cómo debían ser las canciones.

“Me pasó que he intentado trabajar con gente que de una me dijo que debía ponerle letra a todos los temas, o que tienen que durar tres o cuatro minutos máximo. Entonces, yo sí he sido, creo, un poquito necio. Porque el tema que más me gusta y que yo considero que es el hit (Llacta), dura ocho minutos, pero es un viaje. Con este EP estoy siendo lo más vulnerable posible”, explica el también bajista.

Por eso siente que este trabajo recoge todo lo que ha hecho a lo largo de su vida. “Por ejemplo, la canción con Margarita Laso es como un vals peruano. Y por ahí tenemos otro temita mucho más orientado hacia el jazz tipo ‘middle eastern’, siempre con este colorcito ecuatoriano. Siento que he tenido la suerte de llegar a este momento en el que puedo decir libremente lo que soy”.

Daniel junto a la cantante Margarita Laso, quien participa en Llacta.

Daniel junto a la cantante Margarita Laso, quien participa en Llacta.Ana Lu Zapata

Sus compañeros en este viaje musical

Daniel Pacheco tiene únicamente palabras de agradecimiento para los músicos que lo han acompañado en la grabación de Llacta y también en los conciertos de presentación que ha realizado hasta ahora.

En la batería estuvo Zak Icaza (hijo del también baterista Igor Icaza), a quien lo unen muchos años de amistad y admiración mutua. También contó con las voces de Mónica Castillo (Mokaita) y Margarita Laso.

“De ahí tengo invitados como Paúl Sánchez, mi primo, un trompetista loquísimo que vivió en Boston, Nueva York, Estambul, Madrid. Vino para el Festival Ecuador Jazz 2025 y se quedó.

El baterista Carlos Sánchez (i), Daniel, el bajista Ivis Flies, la cantante Mónica Castillo y el trompetista Paúl Sánchez, en el show en el Teatro Variedades el 9 de abril.

El baterista Carlos Sánchez (i), Daniel, el bajista Ivis Flies, la cantante Mónica Castillo y el trompetista Paúl Sánchez, en el show en el Teatro Variedades el 9 de abril.Ana Lu Zapata

En un tema también toca Daniel Toledo, un gran contrabajista y coordinador de la carrera de Música de la Universidad San Francisco de Quito. Y asimismo, Felipe Aizaga, que es un tremendo violinista”.

En el bajo, Ivis Flies, con un larguísimo recorrido en la escena nacional, quien también se desempeñó como productor de las canciones del EP.

Además, para las presentaciones en vivo lo apoyó el batero Carlos Sánchez (también en Minipony). Y para el show del 9 de abril en el Teatro Variedades contaron con María José Reiban, pianista y cantante de Loja que abrió la velada y también tocó un tema junto a Daniel.

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