Crítica de cine: Moana Live Action, ¿vale la pena el remake que revive la magia de Disney en 2026?
Moana Live Action llega a los cines con actores reales, nueva música y una apuesta visual que busca repetir el éxito de Disney. ¿Podrá lograrlo?

La recién estrenada actriz australiana Catherine Laga’aia, en el papel de Moana, y el corpulento Dwayne Johnson, La Roca, como Maui, protagonizan esta nueva entrega de Disney.
Lo que debes saber
- Moana Live Action llega en 2026 con Catherine Laga'aia y Dwayne Johnson en el remake de Disney.
- La nueva Moana mantiene la historia original y suma efectos, música renovada y escenas ampliadas.
- La crítica destaca la riqueza visual, cuestiona el CGI y le otorga cuatro estrellas.
Moana Live Action ya está en los cines con una nueva versión de acción real del clásico animado de Disney. La película, protagonizada por Catherine Laga’aia y Dwayne Johnson, retoma la historia de la joven navegante que debe restaurar el equilibrio del océano. Esta crítica analiza su propuesta visual, actuaciones, música y fidelidad a la cinta original.
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Disney apuesta nuevamente por una de sus franquicias más exitosas con una producción de 200 millones de dólares que busca conquistar a una nueva generación de espectadores sin alejarse de la esencia que convirtió a Moana en un fenómeno mundial.
El argumento de Moana Live Action
Motunui, isla de los mares del sur. Allí vive Moana (Catherine Laga’aia, actriz australiana que debuta en el cine con esta producción). Ella es retoño del jefe Tui (John Tui, actor neozelandés). Vive atraída por el mar, aunque su padre le ha prohibido cruzar los arrecifes debido a los peligros ocultos que tiene el océano.
Pero la chiquilla descubre una realidad atrayente sobre su herencia y su pueblo, villorrio que en el pasado fue de grandes navegantes y expedicionarios. Hoy están desapareciendo los peces y los cocos se marchitan, pues la isla se muere.
La abuela, Tala (Rena Owen), le revelará un antiguo secreto: desde hace siglos el semidiós Maui (Dwayne ‘The Rock’ Johnson) robó el corazón de la diosa Te Fiti y ello despertó a una fuerza oscura que maldijo al mar, ahora lleno de monstruos mitológicos.
Moana deberá restaurar el equilibrio de la naturaleza y para esto necesita encontrar a Maui, quien se mostrará reacio, pues se interesa más en recuperar su fantástico anzuelo que ayudar. ¿Podrá convencerlo Moana? ¿Logrará destruir al gigantesco demonio de lava y cenizas?
Moana en números
El éxito de Moana (2016), en su primera versión, realizada con dibujos animados, recaudó en las taquillas del mundo 687,2 millones de dólares. Su segunda parte, en 2024, superó los 1.059 millones.
Ahora, en este 2026, Disney invierte 200 millones y piensa obtener este fin de semana de 75 a 85 millones y así saber que tendrá un gran éxito comercial. Seguros de ello están escribiendo el nuevo guion para organizar una cuarta entrega.
Ahora tiene tres competidores: Michael (977,9 millones de dólares en sus taquillas), Toy Story 5 (585 millones) y Minions y monstruos, estrenada el 1 de julio, ya con 31 millones y sigue en cartelera. La suerte está echada y voy con la crítica.
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Cinematografía enfática y una historia ampliada
Este novedoso largometraje de 111 minutos ha sido ejecutado bajo el formato de live action (actores de carne y hueso). Así que empiezo con la cinematografía, que es… enfática, de una riqueza visual que la enaltece.
El color de los mares, especialmente las tomas en Hawái, donde las tonalidades del verde unen las olas que revientan en sus playas, las hace traslúcidas y a momentos se ven los peces flexionando. Ojalá la hubiesen fotografiado en Bora Bora, donde los animales acuáticos son multicolores y los arrecifes de coral.
Ventaja de esta Moana es que su historia (aunque ya sabida) llega ampliada: actualiza su lenguaje visual y logra exponer, modernamente, una historia para nuevas generaciones, pero manteniéndose fiel a su historia original, pues las cámaras repiten, muchas veces, las tomas del 2016.
La música en Moana Live Action
Las canciones, ya escuchadas con anterioridad, tienen nuevos arreglos. Le añadieron una melodía compuesta por el talentoso Lin-Manuel Miranda, Along the Way. Esta tiene una estrofa de rap que interpreta Dwayne Johnson (a quien se lo ve cambiado por la peluca impuesta) y es muy pegadiza.
Catherine Laga’aia agrada, tiene buena voz y actúa con marcada sencillez. Los demás personajes son, en la vida real, de origen samoano y eso es un buen punto para el filme.
Moana, ¿excesos de imágenes digitales?
Lo que asombra (pero jamás a la niñez) es el exceso de imágenes generadas por computadora, creadas digitalmente. Esto la hace discutible si se habla de realismo visual, pero aceptable porque es una fantasía. Por ello los paisajes polinesios capturan la magia del océano, de sus atardeceres. Le añaden los colores vibrantes de las islas y utilizan la luz natural del planeta para reflejar su belleza.
Sin embargo, a veces, algunas texturas y elementos digitales se sienten muy artificiales, pequeños lunares que no impiden disfrutar su agradable puesta en escena, sin olvidar sus monstruos y esos súbitos cambios de algunos personajes.
Sobresale el momento en que el humano se transforma, súper rápido, en tiburón (un destello azul acompaña a esta metamorfosis). Luego dejará callados a los chiquillos cuando se convierta en el animal más grande del océano… ¡la ballena!
- Calificación: * * * *