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Diario Expreso Ecuador

Segunda vuelta en Colombia: qué se juegan Ecuador y la región el 21 de junio

Colombia define su presidencia entre dos modelos opuestos. El balotaje del 21 de junio marcará la pauta energética y fronteriza con Ecuador

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Referencial."Firmes por la patria”: la multitud se moviliza en un clima de fervor político que trasciende fronteras.Foto: EFE

Valeria Alvear
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El candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, y el izquierdista Iván Cepeda, representante del Pacto Histórico, disputarán la Presidencia de Colombia en una segunda vuelta el próximo 21 de junio, tras consolidarse como los más votados en la jornada electoral de este domingo.

Detrás de ellos quedaron Paloma Valencia (6,84%), Sergio Fajardo (4,18%) y Claudia López (0,94%). Con la salida de la centroizquierda y el uribismo, el panorama electoral queda en total expectativa, pues el destino y la migración de este caudal de votos serán decisivos para inclinar la balanza en el balotaje.

Con este panorama, la contienda definitiva se reduce a dos visiones de país radicalmente opuestas: el proyecto conservador de De la Espriella y la propuesta oficialista de continuidad liderada por Cepeda. El resultado no solo redefinirá el rumbo interno de Colombia, sino que condicionará directamente su relación estratégica con Ecuador en áreas críticas como el intercambio comercial, la integración energética y la seguridad fronteriza.

El comercio bilateral: un mercado estratégico bajo el peso de los aranceles

La relación comercial entre Ecuador y Colombia atravesó un momento de alta tensión. La disputa arancelaria iniciada en enero de 2026 no solo encareció el intercambio bilateral, sino que dejó en evidencia una interdependencia difícil de sustituir: Colombia es un proveedor cercano, diversificado y clave para múltiples industrias ecuatorianas, mientras que Ecuador se mantiene como uno de los principales destinos sudamericanos para las exportaciones colombianas.

Tras la eliminación del arancel del 100% que Ecuador aplicaba a productos colombianos, vigente desde este 1 de junio de 2026, el economista William Flores señaló que las sobretasas y restricciones fronterizas han distorsionado el comercio bilateral y dificultado la planificación empresarial. En ese contexto, considera que la reducción del déficit comercial con Colombia no debe interpretarse como una muestra de mayor competitividad ecuatoriana, sino como el resultado de medidas que limitaron el intercambio entre ambos países.                      

Ejes clave del impacto comercial

El análisis del especialista se resume en los siguientes ejes fundamentales respecto al futuro de la relación mercantil tras el balotaje:

  • Reajuste inmediato sin sobretasas: La eliminación de barreras arancelarias acelerará la regularización del mercado formal en la frontera, ya que los actores comerciales esperan el fin de estas medidas artificiales para reactivar sus operaciones habituales, devolviendo a la balanza comercial con Colombia su dinámica natural (actualmente deficitaria).
  • Freno al contrabando: Las restricciones punitivas funcionaron como un estímulo para el comercio informal. Al normalizar los canales legales, los incentivos para las economías subterráneas se diluirán de forma orgánica.
  • Exigencia de previsibilidad: Ante la incertidumbre de la segunda vuelta electoral, los emprendedores demandan reglas claras y estabilidad. Las políticas imprevistas o los sobrecostos artificiales generan escenarios turbulentos que frenan la inversión y obligan a los negocios a operar bajo dinámicas de gestión de crisis.

La crisis energética: una dependencia eléctrica en juego

La tensión bilateral no solo pasa por las aduanas y las trochas de la frontera; también amenaza con apagar el sistema eléctrico ecuatoriano. La interconexión energética con Colombia se ha convertido en un factor de vulnerabilidad crítica de cara al próximo periodo de estiaje, previsto entre octubre de 2026 y marzo de 2027. La suspensión de la venta de energía por parte del Gobierno de Gustavo Petro el pasado 22 de enero de 2026 —como represalia directa a la tasa de seguridad impuesta por Ecuador a las importaciones de ese país— dejó en evidencia la fragilidad de la matriz local.

El peso de esta desconexión y el riesgo técnico para el país se desglosan en los siguientes puntos:

  • Riesgo inminente de apagones: Un informe del Operador Nacional de Electricidad (Cenace), emitido el 6 de marzo de 2026, advirtió que Ecuador enfrenta una probabilidad del 18% de sufrir cortes de energía si no se restablece la importación desde Colombia antes del inicio de la época seca.
  • Una vulnerabilidad estructural: El documento de Cenace califica la situación como una "vulnerabilidad estructural" bajo escenarios hidrológicos críticos. Si los caudales de las centrales nacionales caen a sus mínimos estimados (un escenario que tiene un 10% de probabilidad de ocurrir), la generación local será incapaz de cubrir la demanda interna.
  • Dependencia incluso en época lluviosa: La necesidad del suministro colombiano persiste incluso en temporada de lluvias. Si la central Coca Codo Sinclair debe salir de operación de forma imprevista debido al aumento de sedimentos, el país requiere obligatoriamente el soporte del vecino norteño.
  • Un porcentaje vital para el consumo: La capacidad máxima de transmisión desde Colombia es de 450 megavatios (MW), una cifra que representa aproximadamente el 10% de la demanda media nacional de Ecuador.

El balotaje del 21 de junio determinará si el próximo inquilino del Palacio de Nariño mantiene el candado energético o viabiliza una salida técnica. Mientras que el izquierdista Iván Cepeda representa la continuidad de la línea de Petro, el candidato de derecha Abelardo de la Espriella podría usar el restablecimiento del flujo eléctrico como carta de negociación para exigir el desmontaje definitivo de los aranceles ecuatorianos.

El ajedrez de la seguridad fronteriza ante el balotaje colombiano

Por otro lado, el resultado electoral en Colombia tendrá un impacto directo en la dinámica criminal que golpea la frontera norte de Ecuador, una zona severamente afectada por el tráfico de drogas proveniente del departamento del Putumayo. 

Según informes oficiales, en este cordón fronterizo operan actualmente 11 bandas delictivas de carácter transnacional: seis ecuatorianas (Los Lobos, Los Choneros, Águilas, Patones, Tiguerones y Gángsters) y cinco colombianas (disidencias de las FARC como los frentes Alonso Cano, Urías Rondón y Carolina Ramírez, los Comandos de la Frontera, y el ELN a través de los Comuneros del Sur). 

Ante este escenario, la experta en seguridad, Michelle Maffei, matiza que el problema de fondo no se resolverá con afinidades ideológicas. 

  • El riesgo militar de De la Espriella: Su propuesta de hipermilitarización y fumigación no erradicará el problema. Al contrario, amenaza con repetir la violencia del Plan Colombia y provocar un "efecto globo", desplazando cultivos de coca y grupos delictivos hacia el territorio rural ecuatoriano para evadir los controles.
  • El fracaso del diálogo de Cepeda: Su enfoque de mantener un modelo no militarizado y negociar parte de un diagnóstico erróneo. Intenta dar un tinte ideológico de los años 70 a organizaciones que hoy operan estrictamente como empresas delictivas transnacionales, motivadas solo por el lucro ilícito y la violencia.
  • La vulnerabilidad fronteriza de Ecuador: Más allá de las decisiones de los vecinos, Ecuador hace un mal trabajo asegurando sus fronteras y trochas, quedando en total indefensión. Para golpear realmente a estas organizaciones, ambos países necesitarían un proyecto conjunto contundente contra el lavado de activos y la corrupción, algo que ninguno ha ejecutado.
  • Una amenaza inevitable: Gane quien gane, el panorama para la seguridad nacional seguirá siendo complejo, si no se aplica una estrategia integral que enfrente de manera efectiva la corrupción, el lavado de activos y las redes de financiamiento del crimen organizado. Sin avances en estos ámbitos, las economías ilícitas continuarán fortaleciéndose y ampliando su influencia en la región.

Un balotaje que define la estabilidad de Ecuador

El balotaje del 21 de junio en Colombia marcará el rumbo de las crisis más críticas de Ecuador. En seguridad, la experta Michelle Maffei advierte que la afinidad política no frenará a las 11 bandas fronterizas si Ecuador no combate internamente la corrupción y el lavado de activos, arriesgándose a un desplazamiento de la violencia y los cultivos de coca. En lo comercial, el economista William Flores señala que urge un entorno estable sin sobretasas artificiales que ahoguen al mercado formal y alimenten el contrabando. 

Finalmente, la crisis eléctrica expone la vulnerabilidad más inmediata: con un 18% de probabilidad de apagones entre octubre de 2026 y marzo de 2027, el país necesita recuperar los 450 megavatios de energía colombiana suspendidos por la pugna arancelaria. Gane Abelardo de la Espriella o Iván Cepeda, la estabilidad nacional dependerá de una negociación pragmática con el vecino del norte.

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