El dato que preocupa a las familias de pescadores desaparecidos: amenazas y una fiscal asesinada
La defensa asegura que existen similitudes con otros casos denunciados por tripulantes ecuatorianos y cuestiona la falta de información

Abogado del caso Fiorella denunció amenazas; ocho pescadores siguen desaparecidos desde enero.
Lo que debes saber
- Abogado del caso Fiorella denunció amenazas; ocho pescadores siguen desaparecidos desde enero.
- Fiscal Alexandra Bravo, quien investigaba el caso en Manta, fue asesinada en junio.
- Familias tendrán reunión telemática el 31 de agosto a organismos de DD. HH. para pedir apoyo.
Han pasado más de siete meses desde la desaparición de la embarcación pesquera Fiorella en aguas del Pacífico y los familiares de sus ocho tripulantes afirman que aún no reciben respuestas claras sobre el destino de los pescadores ni sobre las acciones desplegadas para encontrarlos.
La situación fue expuesta por Juan Alberto Alvía, abogado que representa a los familiares de los desaparecidos, durante una entrevista en Primera Plana en la que reconstruyó los últimos días conocidos de la embarcación y expuso las inquietudes de quienes continúan buscando información sobre el caso.
La última comunicación de la embarcación
Según relató Alvía, la Fiorella zarpó desde Manta el 13 de enero de 2026 para realizar faenas de pesca sin reportar inconvenientes iniciales.
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De acuerdo con la versión entregada por los sobrevivientes, durante los días previos a la desaparición la tripulación habría reportado a los armadores que eran seguidos por drones, aeronaves y una embarcación que identificaban como estadounidense.
Ante esa situación, los pescadores habrían recibido la recomendación de detener momentáneamente la nave para permitir una inspección y luego continuar con su recorrido hacia la zona de pesca.
El abogado señaló que esos avistamientos se habrían registrado entre el 17 y el 19 de enero. Un día después, el 20 de enero, la embarcación dejó de emitir señales en los sistemas de rastreo. "La preocupación comenzó inmediatamente cuando la nave desapareció de los sistemas de localización", sostuvo Alvía.
Una búsqueda sin resultados
Tras la pérdida de contacto, los familiares y propietarios de la embarcación activaron mecanismos de búsqueda y alertaron a las autoridades.
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Según la defensa de los familiares, embarcaciones privadas fueron enviadas a la última zona conocida donde estuvo la Fiorella. Sin embargo, los esfuerzos no permitieron encontrar rastros de la nave ni de sus ocupantes. Lo único recuperado, indicó el abogado, fue parte del equipo de pesca flotando en el mar.
La embarcación había zarpado acompañada por cuatro fibras utilizadas para las labores pesqueras. Dos de ellas se encontraban fuera del barco principal al momento de la desaparición. Solo una regresó con dos tripulantes, quienes posteriormente relataron lo ocurrido antes de perder contacto con la Fiorella. Como consecuencia, ocho pescadores permanecen desaparecidos.

Son 21 los pescadores desaparecidos en Manta.
Familias reclaman información
Alvía aseguró que los familiares han mantenido acercamientos con distintas instituciones estatales y organismos de derechos humanos en busca de respuestas.
Según explicó, también han acudido a la Fiscalía, presentado solicitudes ante la Asamblea Nacional y contactado a organizaciones internacionales. Sin embargo, sostiene que la información recibida hasta ahora ha sido insuficiente.
Uno de los puntos de cuestionamiento gira en torno a la respuesta que el Estado ecuatoriano habría remitido al Comité contra la Desaparición Forzada de las Naciones Unidas, organismo que intervino tras recibir reportes sobre el caso.
De acuerdo con el abogado, la documentación entregada no detallaría de forma específica las acciones ejecutadas para localizar a los desaparecidos.
Defensa de los familiares denuncia amenazas durante las investigaciones
Durante la entrevista, Juan Alberto Alvía aseguró que las gestiones para esclarecer la desaparición de los ocho tripulantes de la Fiorella se han desarrollado en un entorno de preocupación y reserva.
Al ser consultado sobre posibles temores en torno a las investigaciones, el abogado señaló que han optado por mantener discreción en varios aspectos del caso. "Los temores aquí en el país son frecuentes", afirmó, antes de mencionar que la fiscal que inicialmente llevaba la investigación fue asesinada. Además, sostuvo que quienes impulsan las indagaciones han procurado resguardar su seguridad mientras continúan buscando respuestas sobre el paradero de los pescadores.
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La embarcación Fiorella desaparecida con ocho tripulantes desde enero del 2026.
Sus declaraciones hacen referencia a la fiscal Alexandra Bravo Cedeño, quien fue asesinada el 14 de junio de 2026 en Manta junto con su hermana, Olinda Emperatriz Bravo Cedeño. Según la Fiscalía General del Estado, el crimen podría haber estado relacionado con represalias por las investigaciones que desarrollaba la funcionaria sobre estructuras delictivas.
Bravo contaba con más de 15 años de trayectoria en la Fiscalía y tenía a su cargo diligencias relacionadas con homicidios, secuestros, sicariatos y delincuencia organizada. Entre los procesos que investigaba figuraban casos vinculados al sector marítimo y pesquero de Manabí.
La hipótesis de un patrón común
La defensa de los familiares considera que la desaparición de la Fiorella podría guardar similitudes con otros casos denunciados este año por pescadores ecuatorianos.
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Alvía mencionó las embarcaciones Francisca Duarte y Don Maca, cuyos tripulantes denunciaron haber sido interceptados en circunstancias similares.
Según indicó, en los tres casos aparecen elementos comunes como el sobrevuelo de drones, el seguimiento de aeronaves y la presencia de embarcaciones militares en zonas donde operaban los pescadores.
No obstante, hasta el momento no existe un pronunciamiento oficial que vincule formalmente estos hechos ni evidencias públicas que permitan establecer una relación definitiva entre los casos.
Esperanza y dificultades económicas
Mientras continúan las gestiones legales y los pedidos de cooperación internacional, los familiares mantienen la esperanza de conocer qué ocurrió con los ocho pescadores.
El abogado afirmó que muchas de las familias dependían exclusivamente de los ingresos generados por la actividad pesquera de la embarcación. La desaparición de los tripulantes no solo ha dejado incertidumbre sobre su paradero, sino también una compleja situación económica para sus allegados, que perdieron a sus principales proveedores.
La próxima cita relevante para los familiares será una audiencia prevista ante organismos de derechos humanos este 31 de agosto, donde esperan definir nuevas acciones para impulsar la búsqueda y el esclarecimiento del caso.