Cooperación de EE. UU. con Ecuador: ¿quién valida los objetivos y por qué surgen dudas?
Ataques a pescadores y bombardeos en Sucumbíos en la mira. Expertos alertan que falta de transparencia dificulta determinar dónde termina la asistencia técnica

Ecuador amplió operaciones con EE. UU. en 2026; dos casos cuestionan la validación de objetivos.
Las claves del caso
- Ecuador amplió operaciones con EE. UU. en 2026; dos casos cuestionan la validación de objetivos.
- La CIA aparece en denuncias sobre ataques a pescadores ecuatorianos en altamar durante 2026.
- Expertos analizan la cooperación de inteligencia entre Ecuador y EE. UU. en medio de la crisis de seguridad.
“No podemos ni confirmar ni desmentir que esos archivos existen”. Durante décadas, esa fue la respuesta estándar de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) cuando se le preguntaba sobre una de sus operaciones encubiertas más emblemáticas en América Latina: la participación en la caída del presidente guatemalteco Jacobo Árbenz en 1954.
La frase vuelve a adquirir relevancia en Ecuador por dos hechos recientes que han abierto interrogantes sobre los límites de la cooperación militar con Estados Unidos, la validación de objetivos y el papel que juega la inteligencia extranjera en operaciones que terminan con civiles muertos, desaparecidos o detenidos.
Operativo en Sucumbíos y dudas sobre el objetivo
Por un lado, está el operativo ejecutado en marzo de 2026 en San Martín, Sucumbíos, contra un supuesto complejo ligado a grupos armados, que terminó siendo cuestionado por investigaciones periodísticas que apuntaron a que el blanco era, en realidad, una finca ganadera.
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Por otro, están las denuncias de pescadores ecuatorianos atacados en altamar y la posterior revelación de The Washington Post, que vinculó los incidentes de las embarcaciones Fiorella, Negra Francisca Duarte II y Don Maca con un presunto programa encubierto de la CIA.
Ecuador y Estados Unidos amplían sus operaciones conjuntas
El 4 de marzo de 2026, el presidente Daniel Noboa anunció el inicio de operaciones militares conjuntas con Estados Unidos. “Iniciamos una nueva fase contra el narcoterrorismo y la minería ilegal”, escribió en la red social X, al informar que Ecuador ejecutaría acciones coordinadas con aliados regionales, incluido EE. UU. Un día antes, según informó públicamente el Comando Sur, fuerzas ecuatorianas y estadounidenses habían empezado operaciones contra organizaciones consideradas terroristas dentro del territorio ecuatoriano.
Acciones
Aquellos anuncios representaron un cambio significativo en la relación bilateral en materia de seguridad. Si históricamente Washington había colaborado con entrenamiento, equipamiento e intercambio de inteligencia, ahora el discurso oficial hablaba abiertamente de operaciones conjuntas.
Meses después, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, aseguró que Colombia, Honduras y Guatemala seguirían el modelo ecuatoriano, al permitir acciones conjuntas contra estructuras criminales. Sin embargo, Guatemala negó públicamente haber alcanzado ese tipo de acuerdo.
La estrategia antidrogas de Estados Unidos
La expansión forma parte de la estrategia impulsada por la administración Trump, que ha catalogado a 20 organizaciones criminales latinoamericanas como organizaciones terroristas extranjeras y ha ampliado el uso de recursos militares en operaciones antidrogas en la región.
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Mike Vigil, exdirector de Operaciones Internacionales de la DEA, se refirió a los reportes sobre un supuesto involucramiento de la CIA en operaciones contra el narcotráfico. “¿Por qué quieren mandar a la CIA? Ellos no son operadores, son analistas de inteligencia. No tiene sentido”, señaló.
Para Vigil, la estrategia antinarcóticos debería concentrarse más en reducir la demanda de drogas que en ampliar el uso de herramientas militares.
Expertos defienden la cooperación de inteligencia
No todos los especialistas observan el escenario desde la misma perspectiva. César Paz, experto en seguridad y exagente del FBI, cree que el fortalecimiento de la cooperación entre Ecuador y EE. UU. responde a una convergencia de intereses estratégicos y a la profunda crisis de seguridad que enfrenta el país.
“Coincide con varias cosas. Número uno, el acercamiento que ha tenido el Gobierno de Ecuador con EE. UU. y específicamente con el Comando Sur en Miami. Han pedido apoyo y es ahora el mejor momento para que exista ese apoyo, no solamente en cuanto a logística, sino también en cuanto a inteligencia”, analizó.
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Gabriela Alejandra Echeverria Vásquez
Según Paz, agencias estadounidenses como el FBI cuentan con capacidades avanzadas en investigación criminal, análisis de inteligencia y ciencias forenses, que podrían resultar valiosas para enfrentarse a estructuras criminales cada vez más sofisticadas.
“El FBI tiene recursos muy avanzados en cuanto a investigaciones, inteligencia y materia forense. Tiene un laboratorio fantástico, reconocido a nivel mundial. Ecuador ha llegado a tiempos muy difíciles, por el nivel de criminalidad”.
Jean Paul, experto en seguridad y prospectiva, considera preocupante la ausencia de una reacción pública del Estado ecuatoriano.
Para el analista, el principal problema radica en la falta de información disponible. “Por el momento hay un silencio del Estado. Los temas de seguridad siempre presentan dificultades para comunicar, pero eso no elimina la necesidad de transparencia”.